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Essen, la ciudad con un pasado negro para un futuro verde

Europena Green Capital

Octubre 2015

La ciudad alemana Essen será la Capital Verde Europea 2017 gracias a "las prácticas ejemplares en la protección de la naturaleza y la biodiversidad y los esfuerzos realizados para reducir el consumo de agua", en palabras del jurado. Y, sobre todo, porque "Essen ha aprendido las lecciones de su pasado industrial para construir un futuro de prosperidad ambiental".

Essen se convierte así en la octava ciudad en ostentar el galardón otorgado por la Comisión Europea a las áreas metropolitanas que pueden marcar el camino para un futuro común más sostenible.

El pasado industrial de una gran área metropolitana

Essen, con 574.000 habitantes, es la novena ciudad más grande de Alemania. Se encuentra en el oeste del país, a la orilla del río Ruhr, en una región metropolitana de más de 5 millones de personas, la tercera más grande de Europa (sólo por detrás de Londres y París).

La historia de la región está marcada por la industria metalúrgica y las minas de carbón que se explotaron desde principios del siglo XIX y hasta 1986. Desde entonces la reconversión de Essen ha sido total, tanto en el tejido económico como en la gestión ambiental. A estas alturas, alrededor del 80% de los puestos de trabajo son en los sectores de servicios y financieros.

Y "Ciudad en transformación" es el lema elegido por el ayuntamiento de Essen para unos objetivos muy ambiciosos que ya estan en marcha: desde la reducción de emisiones a la recuperación de un río, pasando por la reconversión integral de viejas áreas industriales y el máximo aprovechamiento del agua de lluvia.

Menos emisiones, mejor transporte

El ayuntamiento de Essen estima que para el año 2020 habrán reducido las emisiones de CO2 en un 40% respecto a las de 1990, y el objetivo es llegar a un 95% para el año 2050. La clave estará en buena parte en el cambio de hábitos de transporte, porque a estas alturas más de la mitad de la población aún se decanta por el vehículo privado. En los últimos diez años, sin embargo, el porcentaje de usuarios del transporte público ha aumentado de un casi insignificante 3% al 19%. En este tiempo se han puesto en marcha 27 nuevas líneas de tranvías y autobuses híbridos con carriles de paso prioritario, y los abonos de transporte incluyen también el servicio de coches compartidos y las bicicletas de alquiler municipales.

El aumento del uso de la bicicleta, de propiedad o de alquiler, es una de las prioridades. A pesar de contar con una gran red de carriles bici (más de 110 kilómetros en total), son pocos los que la usan como medio de transporte habitual, sobre todo en los meses de invierno: poco más del 5%. Con la adecuación de más de 250 calles sólo para peatones y ciclistas se facilita la conexión entre las diversas áreas residenciales de la ciudad, y se espera mejorar pronto estos resultados.

Un área verde en la puerta de casa

Probablemente, las cifras que más impactan de la candidatura de Essen son las de las áreas verdes. Desde mediados de la década de 1970 se comenzó a trabajar para ‘Enverdecer la ciudad', primero con la recuperación de parques y solares, y más adelante con la creación de corredores verdes que conectan no sólo los diferentes barrios sino incluso las poblaciones de los alrededores. Ahora, más de la mitad (53%) de la ciudad son áreas verdes o espacios abiertos, y con un total de más de 60.000 árboles.

Como resultado, el 95% de la población tiene un área verde municipal a menos de 300 metros de la puerta de casa. Y la proporción de parques al alcance aún crecerá más cuando acabe del todo la recuperación del río Emscher, el proyecto europeo más grande de renaturalización de un sistema fluvial. El Emscher, afluente del Ruhr, fue el río más contaminado de Alemania y ha sido así durante décadas. Ahora, gracias a más de 500 medidas de recuperación, se está devolviendo a los ciudadanos como un espacio abierto natural.

La renaturalización, que comenzó en 1992 y terminará en 2020, afecta a la totalidad del río, incluida la parte que pasa por dentro de Essen y que incluye diversos canales y arroyos que poco a poco han ido sustituyendo arcenes sucios e impracticables por áreas aptas para pasear o ir en bicicleta. El Emscher, además, canalizaba hasta dos tercios de las aguas residuales de la ciudad. Esto también está en pleno proceso de cambio gracias a la construcción de 20 kilómetros nuevos de alcantarillado subterráneo que incorpora, además, un sistema automático de inspección y mejora de calidad del agua.

El experimento del distrito universitario

Uno de los ejemplos de la transformación de Essen es el nuevo distrito universitario. Son unas 13 hectáreas de terreno, entre el centro de la ciudad y el complejo académico, que antes usaba la compañía ferroviaria pero que hace años que quedaron en desuso.

Ahora el nuevo proceso de urbanización busca combinar una alta densidad de población con la calidad de vida que aportan los espacios verdes y la gestión ambiental más avanzada. El promedio de densidad de población en las zonas construidas de la ciudad de Essen es de 5.500 habitantes por kilómetro cuadrado, sin embargo, en el distrito universitario se pretende llegar a los 25.000 para aprovechar al máximo los recursos y la planificación del transporte. Las áreas verdes de este nuevo barrio ocupan unas 4 hectáreas, con grandes zonas de hierba que también afectarán de manera positiva el clima de esta zona. En medio, se ha creado un canal artificial de agua que se alimenta de la que se recoge en los tejados del propio barrio.

De fábrica de acero a cinturón verde

Otra de las reconversiones destacadas es la de la antigua fábrica de acero Krupp, la empresa más importante de la ciudad, y que aún tiene ahora -con el nombre actual de ThyssenKrupp- la sede central en Essen. Lo que eran solares usados ​​por la gran metalurgia se han unido a un parque ya existente, y la tierra que se excavó durante los trabajos de adecuación se ha apilado en cinco colinas artificiales que acogen diversas áreas de juegos infantiles y instalaciones deportivas. El parque Krupp incluye también un lago central que se abastece del agua recogida en las azoteas de los edificios de oficinas de ThyssenKrupp.

Agua potable, agua de lluvia

La actividad minera contaminó los pozos de agua subterránea, por lo que Essen obtiene toda el agua del río Ruhr mediante un proceso de potabilización con grandes resultados: la calidad del agua para el consumo en Essen está por encima de lo que marcan las directrices europeas.

Para el riego se potencia la recuperación del agua de lluvia, no sólo con la implicación de los edificios públicos, sino también de los de titularidad privada. Así, por ejemplo, se reduce la tasa de alcantarillado a los que colaboran en la instalación de sistemas de recuperación en las azoteas. Además, se han creado depósitos y filtros para sacar el máximo partido al agua recogida, que se usa también en los lagos y canales artificiales de los parques y jardines públicos.

En todos estos procesos, además, se tiene muy en cuenta la implicación de la ciudadanía. Por ejemplo, hay varios jardines que son cuidados directamente las personas voluntarias y, de vez en cuando, se organizan actividades colectivas de limpieza en las zonas verdes. En Essen hace más de 20 años que funciona una escuela de la naturaleza, donde además de centrarse en los más pequeños, se proponen actividades que al mismo tiempo puedan generar el diálogo intergeneracional. A los ciudadanos particulares se suman también las empresas en campañas como la que se ha hecho recientemente para plantar más árboles: se consiguieron donaciones por un total de 765.000 euros.

Toda esta transformación ha merecido el reconocimiento del galardón de Capital Verde Europea.

Información:  Essen European Green Capital 2017

Fuente: Revista Sostenible