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Desarrollo Rural

Etapa 5: Vozmediano - Tarazona

  • Etapa 5: Vozmediano - Tarazona

La etapa del Queiles

A través de los bellos paisajes de la comarca del Moncayo y siguiendo el curso del río Queiles, la quinta etapa del Camino Natural del Agua Soriano sale de la provincia de Soria y entra en la de Zaragoza por una ruta de 18 kilómetros que comienza en Vozmediano, pasa por Los Fayos y Torrellas, y concluye en la monumental Tarazona.

Área de descanso de Renieblas

Vozmediano es una bella localidad situada en las faldas del Moncayo y rodeada de pequeños huertos familiares donde se cultivan pimientos, tomates, alcachofas y gran variedad de frutas. También encontraremos viñedos, que en su día dieron un vino tinto de alta graduación, muy parecido al de Aragón. La quinta etapa del Camino Natural del Agua Soriano-Camino Antonino comienza en esta población, junto al cauce del río Queiles, entre la central eléctrica y la piscifactoría.

Manantial del río Queiles en Vozmediano

Además del espectacular nacedero del río Queiles, en el entorno natural de Vozmediano existe una vegetación variada, entre la que destaca la presencia del pino (Pinus sylvestris), el roble (Quercus robur), la encina (Quercus ilex), el nogal (Juglans regia), el chopo (Populus nigra), el sauce (Salix sp.), el acebo (Ilex aquifolium), la zarza (Rubus fruticosus) y el espino (Crataegus monogyna). En el sotobosque encontraremos hierbas aromáticas como el espliego (Lavandula angustifolia), que antiguamente se destilaba, además de tomillo (Thymus vulgaris) y romero (Rosmarinus officinalis).

En este territorio también existe gran cantidad de caza y podremos encontrar desde conejos (Oryctolagus cuniculus) y jabalíes (Sus scrofa), a liebres (Lepus europaeus), corzos (Capreolus capreolus), perdices (Alectoris rufa) y palomas torcaces (Columba palumbus).

Vozmediano, además de ser cuna del río Queiles, es una villa fronteriza que jugó un papel histórico muy importante durante la Edad Media. Desde su conquista en el siglo XII por Alfonso I de Aragón hasta que se fijaron las fronteras entre Castilla y Aragón, en 1437, la villa estuvo presente en las guerras entre los dos reinos, cambiando de manos en distintas ocasiones, incluso como parte de operaciones mercantiles.

El castillo de Vozmediano

En el núcleo urbano de la villa encontraremos la iglesia de Nuestra Señora del Puerto, con elementos góticos, y en el paraje de El Santo, las ruinas de la ermita de San Sebastián. En su día, la población fue muy industrial, ya que contaba con dos molinos, un batán y una fábrica de papel para liar tabaco. En el río Queiles también hay una piscifactoría y tres centrales hidroeléctricas.

Saldremos de Vozmediano por la carretera de Ágreda y, a unos 800 metros, nos desviaremos hacia el camino del Queiles. Lo seguiremos durante algo más de ocho kilómetros, pasando junto a antiguas centrales hidroeléctricas, hasta alcanzar un cruce de carreteras. Continuaremos por la carretera que se dirige a Los Fayos, ya en territorio aragonés, cuyo casco urbano alcanzaremos pasados unos 700 metros.

Los Fayos

Presa del Val, en las inmediaciones de los Fayos

El municipio de Los Fayos se sitúa en el Somontano del Moncayo, a orillas del río Queiles, y a los pies de uno de los mallos o paredes de roca que suelen salpicar el paisaje de la región. Los Fayos dista seis kilómetros de Tarazona y su origen podría estar en el antiguo monasterio benedictino de los siglos IX-X donde residió San Atilano, patrón de Tarazona, cuya cabeza se conservó en la localidad durante varios años.

La localización de Los Fayos, en una zona eminentemente agrícola, presenta una estampa singular al abrigo del paredón vertical de conglomerado en cuyas cumbres aún perduran los restos de un antiguo castillo del siglo XII. En la pared de roca también se abren diferentes grietas y cuevas que sirven de refugio a una importante reserva de buitres (Gyps fulvus) autóctonos. Entre estas cuevas destaca por su dimensión la famosa Cueva del Caco, que antiguamente sirvió de granero y que alimenta una de las muchas leyendas de la comarca del Moncayo.

Además del famoso refugio del Caco, existe otra cueva que fue cerrada con un muro de ladrillo y sirvió para albergar el monasterio de San Benito, cuyo origen se remonta a los siglos IX-X, aunque la obra que conocemos es del siglo XVIII. Tanto su cabecera como la pequeña sacristía fueron excavadas en la roca.

Ya en el casco urbano de Los Fayos encontraremos un conjunto histórico monumental en el que sobresale la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, construida en el siglo XVI, y que conserva un rico interior ornamental realizado en 1575 por el escultor de Tarazona Bernal del Fuego. Su torre es de estilo neomudéjar, del siglo XVIII. También destaca el palacio de los Duques de Villahermosa, un edificio del siglo XVII construido en ladrillo, de tres plantas, que mantiene el estilo macizo de las casas aragonesas del Renacimiento y del Barroco. Se dice que en él pernoctó Felipe IV.

El entorno natural de Los Fayos

La Cueva del Caco

El municipio de Los Fayos posee un entorno natural de alto valor ecológico, con dos espacios protegidos. Uno de ellos es el cauce del río Val y su embalse, que ha sido reconocido como Refugio de Fauna Silvestre. El embalse del Val fue construido en 1996 en las inmediaciones del pueblo para recoger las aguas del Val y del Queiles. A pesar de tener un origen antrópico, se ha convertido en una importante zona para la observación de anátidas, como patos (Anatidae), cormoranes (Phalacrocorax sp.) y garzas (Ardeidae).

El otro espacio protegido es La Sierra del Moncayo-Los Fayos-Sierra de Armas, catalogado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). En esta zona geográfica han sido localizadas más de 80 especies de aves consideradas de “interés especial” por el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, entre las que destaca por su abundancia la población de rapaces rupícolas.

La presencia de abundantes rapaces en el entorno natural de Los Fayos, como buitres, quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), alimoches (Neophron percnopterus) y halcones (Falco peregrinus), ha inspirado la creación de un Museo de la Cetrería, situado en el edificio de la antigua cárcel del pueblo. Este museo nos acercará a las técnicas y los animales empleados en este deporte, considerado desde antiguo como un arte, tanto por la destreza del cetrero como por la belleza de las aves que se utilizan en su práctica. Desde 2004, se viene celebrando la Feria de Cetrería, durante la cual se realizan distintas exhibiciones.

También es interesante recordar la proximidad de Los Fayos al Parque Natural de la Dehesa del Moncayo, así como al Monasterio de Veruela, situado en Vera de Moncayo. En ambos podremos encontrar distintos museos y centros de interpretación que nos aportarán un conocimiento más profundo del entorno en el que nos encontramos.

Torrellas

Parque de los Lombacos. Puente sobre el río Queiles

A la salida de Los Fayos, junto a las antiguas escuelas, tomaremos una vereda o paseo que discurre por la margen izquierda del río Queiles, hasta conectar con un camino situado entre el río y la carretera que lleva a Torrellas, y que nos conducirá hasta las proximidades de esta localidad, que podremos conocer desviándonos del Camino Natural.

En Torrellas podremos pasear por sus tranquilas calles y descubrir su arquitectura. Uno de los elementos más destacados de su casco urbano es la plaza mayor, en la que antiguamente se celebraba un mercado. Se trata de una plaza porticada, con caserones de piedra y porches adintelados, entre los que se distingue la fachada de piedra arenisca de la Casa de la Villa, que fue residencia de los duques de Villahermosa.

También en el núcleo urbano encontraremos la iglesia parroquial de San Martín de Tours, que conserva el cuerpo inferior de una antigua mezquita. El templo fue reformado en el siglo XVII para ser adaptado al culto cristiano. Posee una bella torre octogonal de estilo mudéjar. Esta localidad cuenta con el centro de interpretación La Huella del Islam, dedicado al legado que la comunidad musulmana dejó en esta comarca hasta su expulsión de la península. En Torrellas también encontraremos los restos de un castillo, del que solo se conserva la torre del homenaje, y un antiguo hospital del siglo XVIII.

Continuando por el Camino Natural, desde el sendero que discurre entre el Queiles y la carretera que une Los Fayos y Torrellas, a la altura de la mojonera con esta localidad, en las proximidades de la carretera, nos desviaremos por el camino de Tarazona.

Al alcanzar la linde, descenderemos hasta el cauce del río por un camino en dirección al Sur. Aquí, continuaremos por la pista que discurre por el barranco hasta llegar a la carretera nacional N-122, que cruzaremos, continuando en dirección al Noreste hacia el camino de La Salve. Transcurrido un kilómetro hacia el Este, conectaremos con el ramal que bordea el cementerio, que rodearemos por el sur para entrar en Tarazona.

Tarazona

Vistas desde el Camino Natural

La ciudad de Tarazona se encuentra situada en el valle medio del río Queiles, en las faldas del Moncayo. Tarazona y su comarca es uno de los espacios de Aragón que cuenta con un mayor patrimonio natural. En tan solo una distancia de 20 kilómetros existe una diferencia en altitud de casi 2.000 metros, lo que da lugar a una gran variedad de ambientes y paisajes, desde los hayedos propios de zonas atlánticas y eurosiberianas hasta espacios esteparios y zonas semiáridas.

La historia de Tarazona no se documenta hasta época romana, pero la existencia de monedas celtíberas y otros vestigios apuntan a que en origen fue un núcleo celtíbero, al que los romanos posteriormente llamaron Turiaso. Según la leyenda y el escudo de la ciudad, la antigua Turiaso fue edificada por Tubalcaín y reedificada por Hércules.

La capital de la comarca de Tarazona y el Moncayo conserva un importante patrimonio histórico artístico fruto de la huella que a su paso por la ciudad dejaron celtíberos, romanos, visigodos, musulmanes, judíos y cristianos. Las calles de su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1965, todavía conserva las huellas de lo que tiempo atrás fue la convivencia de estas tres últimas culturas durante la Edad Media y la Edad Moderna. No en vano, Tarazona es conocida por su importante patrimonio mudéjar, uno de los mejor conservados de Aragón.

Vistas de Tarazona, con el río Queiles en primer término

Al importante urbanismo medieval, se suman palacios renacentistas, iglesias y conventos de diferentes épocas y estilos, además de edificios tan relevantes como la catedral de Santa María de la Huerta, la antigua lonja, hoy Casa Consistorial, el Palacio Episcopal, la Plaza de Toros Vieja o el Teatro de Bellas Artes.

Declarada Bien de Interés Cultural en 2002, la catedral de Santa María de la Huerta es un auténtico mosaico de estilos arquitectónicos, donde conviven el más puro estilo gótico francés, con el mudéjar y el renacentista. Su construcción se hizo a la manera francesa, propia del gótico francés. En su interior, destaca el triforio que corre a media altura en los muros de crucero y que se prolonga por toda la capilla mayor, con arquillos góticos del siglo XIII montados sobre capiteles románicos; constituye uno de los elementos más primitivos del gótico peninsular y no se repite en ninguna otra catedral de Aragón. De finales del siglo XV y principios del XVI son los elementos mudéjares, introducidos en la galería y en el tejado sobre la nave principal. Los maestros mudéjares ampliaron el transepto, levantaron la torre campanario y renovaron el claustro y el cimborrio, que fue sustituido posteriormente por la reforma acometida a mediados del siglo XVI, cuando el interior de la catedral fue renovado al estilo renacentista.

Vistas del conjunto monumental de Tarazona

El Ayuntamiento de Tarazona es otro de los monumentos más importantes de la ciudad. La Casa Consistorial fue construida en el siglo XVI junto a la muralla para cumplir la función de lonja en la Plaza Mayor o Plaza del Mercado. En su parte superior contaba con una galería de arquillos o mirador de bueyes, desde el cual la corporación municipal contemplaba los festejos taurinos y las manifestaciones religiosas. La fachada del edificio presenta una decoración escultórica original y está dividida por un largo friso tallado en yeso que representa la marcha de Carlos V tras su coronación en Bolonia como emperador del Sacro Imperio Germánico.

La construcción del Palacio Episcopal, también llamado Alcázar de Hércules, comenzó en 1386 por orden del obispo Pedro Pérez Calvillo y no fue concluida hasta el siglo XVI durante el episcopado de Juan González de Munébrega, quien mandó edificar el gran corredor volado sobre la peña que mira al río Queiles, sostenido por unos gigantescos arcos de ladrillo. Los elementos renacentistas de su fachada y de su patio, la cúpula de la escalera noble y el salón de obispos son obra del escultor lombardo Pietro Morone, asentado en la comarca del Moncayo desde 1551. En la actualidad, el edificio alberga el Centro de Estudios Turiasonenses, donde podremos visitar la exposición permanente Arqueología del Moncayo.

Catedral de Tarazona

La Plaza de Toros Vieja, de finales del siglo XVIII y planta octogonal, así como las más de 30 viviendas que la rodean, conforman un conjunto muy singular que ha sido declarado Monumento de Interés Turístico. Otros monumentos civiles son la casa de Linares, ejemplo de casa señorial mudéjar del siglo XVI; el palacio de los Gil de Borja, con fachada barroca del siglo XVIII, y las murallas de la ciudad. El Palacio y jardín de Eguarás, del siglo XVI, y el Teatro de Bellas Artes, de 1921 son otros bellos ejemplos de arquitectura civil. En la Judería encontraremos las conocidas “casas colgadas”, construidas sobre ménsulas de ladrillo que son las traseras de edificios del siglo XVI.

La ciudad cuenta con varios conventos, entre los que destaca el de La Merced, edificado en el siglo XV por los frailes mercedarios llegados a Tarazona, a los que el Obispado cedió parte del solar de la vieja parroquia de Santa Cruz del Rebate, desaparecida en el siglo XIV durante la guerra de los Dos Pedros, y situada junto a la Plaza del Mercado, en el centro neurálgico de la ciudad. El edificio fue renovado a finales del siglo XVI y ampliado con las casas adyacentes que lindaban con las propiedades del convento. El nuevo templo resultante, que hoy conocemos, conserva en su interior un valioso retablo mayor del siglo XVIII.

También encontraremos el antiguo convento de San Francisco, cuya fundación data de 1270, aunque según la tradición, fue el propio San Francisco de Asís quien, a su paso por Tarazona en 1214, instauró una pequeña comunidad de frailes menores a la que el obispo y el cabildo catedralicio donaron la ermita de San Martín como oratorio. Tras la desamortización de 1835, la casa franciscana albergó el hospital municipal del Sancti Spiritus y, ya en el siglo XX, se demolieron la mayoría de las salas y la iglesia se convirtió en parroquia.

Información adicional

El castillo de Vozmediano

Al suroeste del núcleo urbano de Vozmediano, sobre una peña que domina todo el pueblo y bajo la cual nace el segundo brazo del río Queiles, a unos 1.000 metros de altitud, se yergue el castillo de Vozmediano, estrechamente ligado al pasado histórico de la villa durante la Edad Media, ya que fue moneda de cambio entre castellanos y aragoneses mientras duraron los litigios fronterizos. El castillo sufrió ataques de tropas navarras y aragonesas en diferentes épocas y cambió de manos con bastante frecuencia. Actualmente, es de propiedad municipal y hace las veces de cementerio.

Sin embargo, el origen del castillo no es medieval. Su recinto interior podría ser de origen romano, mientras que el exterior y la torre del homenaje apuntan a una procedencia árabe. No parece que interviniera en la reconquista de la frontera del Duero y no es hasta el siglo XII cuando se tienen las primeras informaciones documentadas de su existencia, siendo reconstruido en distintas épocas.

El recinto interior del castillo de Vozmediano es de forma rectangular. En una de sus esquinas tiene una robusta torre de base cuadrada que reunía diferentes dependencias en torno a la escalera ubicada en sus muros y que defendía la entrada al castillo. En la esquina opuesta se encuentra la torre del homenaje, de grandes dimensiones, de sillería, planta cuadrada y terminada en almenas.

El recinto exterior, de forma poligonal, tiene una altura considerable debido a los sucesivos recrecidos que sufrió. Estas ampliaciones en altura se pueden apreciar en el cambio de color en la piedra de los muros, ya que las almenas se dejaron sin desmochar. Este recinto externo cuenta con tres torres cuadradas y una redonda para la artillería. El acceso al castillo se realiza por un paso acodado en una de las torres situada del recinto exterior.

La Cueva del Caco

El gigante Caco es uno de los muchos seres mitológicos que se cuenta habitaron el macizo del Moncayo. Narra la leyenda que el ladrón Caco, en una de sus huidas, se refugió en esta cueva próxima a Los Fayos, en la que escondía todos los objetos que robaba y que habitaba junto a su hermana gemela.

Muy cerca de allí vivía otro gigante, Pierres, que se enteró de la existencia de Caco y quiso ir a conocerlo. Pierres se dirigió a Los Fayos y al pasar por el paraje de El Plano se encontró a la hermana de Caco trabajando en el campo, quien, sin apenas esfuerzo, le señaló la cueva levantando en el aire el arado y los dos bueyes con los que labraba la tierra. Así fue como Pierres encontró a Caco en la cueva bebiendo copiosamente de una enorme tinaja de vino y tuvo un encuentro amistoso con él, que fue regado con grandes cantidades de alcohol.

Después del encuentro en la cueva, Caco invitó a Pierres a cazar por el Moncayo, pero la caza fue infructuosa. Contrariados por no poder demostrar sus respectivas habilidades, se dirigieron a Tarazona y en el camino se encontraron con Hércules. Fueron atacados por un león, que Caco mató desgarrándolo en dos. Pierres, para demostrar su fuerza, se cargó al hombro una vaca y Hércules, para no quedarse atrás, arrancó un haya de raíz y bajó con ella al hombro hasta Tarazona. Las hazañas de los tres compañeros aún perduran en los relieves que adornan la Casa Consistorial de Tarazona.

El parque de Los Lombacos

En este tramo de la etapa, entre Los Fayos y Torrellas, al sur de esta última localidad, encontraremos el parque de Los Lombacos, una zona de ocio en la que podremos disfrutar tanto de la naturaleza como de la cultura tradicional de la zona. El parque de Los Lombacos ocupa una extensión de unas 50 hectáreas, donde el sotobosque se mezcla con pinos (Pinus sylvestris) y encinas (Quercus ilex).

Existe un pequeño recorrido por el parque, formado por unos 2.500 metros de senderos señalizados por paneles, que nos acercarán a rincones tan curiosos como la Cueva de la Dula o la Mesa del Gigante Caco, y nos permitirá contemplar las espléndidas vistas desde el Mirador de los Embalses.

A la salida de Torrellas, encontraremos una empinada pista de tierra que nos llevará hasta el inicio de la ruta, que comienza en una zona recreativa habilitada con mesas y barbacoas para la comida, próxima al río. Poco después de cruzar el río y rodear un pequeño monte de pinar, aparece un desvío señalizado, que pasa primero por una abejera tradicional abandonada y que nos conducirá hasta el Mirador de los Embalses.

Enfrente del Mirador de los Embalses se encuentra la Mesa del Gigante Caco, una enorme roca donde se cuenta que Caco paraba a comer de vuelta a Los Fayos después de visitar a su amigo Pierres de Tarazona.

La Cueva de la Dula es una zona de pastos comunal para todo el municipio. El dulero era el pastor de mulos, que recogía a las caballerías los días festivos en el centro del pueblo y las llevaba a pastar al parque de Los Lombacos.

El Cabezo del Ataque es otro lugar emblemático que hace referencia a las disputas entre los vecinos de Torrellas y los de Santa Cruz de Moncayo cuando se enfrentaban para conquistar este monte por el día de Todos los Santos, con el fin de hacerse con el aprovechamiento del agua de la acequia Irués y los pastos de la zona. El litigo acabó en el siglo XIX, cuando el curso del agua fue partido por el centro.

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