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Desarrollo Rural

Etapa 6: Tarazona - Tudela

  • Etapa 6: Tarazona - Tudela

Camino Natural Vía Verde del Tarazonica

De 22 kilómetros de longitud, la sexta y última etapa del Camino Natural del Agua Soriano comunica Tarazona con el municipio navarro de Tudela aprovechando el trazado del Camino Natural Vía Verde del Tarazonica, una antigua línea férrea, hoy convertida en un interesante itinerario cicloturista, que contaba con estaciones en Tulebras y Cascante.

Área de descanso de Renieblas

La sexta etapa del Camino nos llevará por cultivos de regadío, canales y acequias, y nos permitirá tomar un respiro en las antiguas estaciones de tren. A través del tramo inferior del valle del río Queiles, cruzaremos el canal de Lodosa y pasaremos junto al monasterio cisterciense de Tulebras para alcanzar finalmente Tudela, donde concluiremos el Camino Natural del Agua Soriano-Camino Antonino después de un trepidante recorrido de 116 kilómetros por tierras sorianas, aragonesas y navarras.

La salida de Tarazona

Antigua estación de tren del Tarazonica

Nuestro recorrido comienza al sureste de la ciudad de Tarazona. Para emprender la ruta, saldremos primero del casco urbano desde la calle del Crucifijo, que recorreremos íntegramente, hasta conectar con la de Fueros de Aragón, que seguiremos en dirección al Noreste. Por la calle de la Bajada a Pradiel, llegaremos al cauce del río Queiles, que seguiremos en su descenso hasta la plaza de San Francisco, donde nos desviaremos por la carretera de Zaragoza. Posteriormente, cruzaremos a la avenida Ciudad de Teruel, pasaremos junto a la estación de ferrocarril y llegaremos al punto de partida: el Camino Natural Vía Verde del Tarazonica.

Tomaremos el antiguo ramal del Tarazonica con dirección al Noreste, que en su primer tramo atraviesa huertas surcadas por acequias y pistas de tierra. Este ferrocarril prestó servicio desde 1885 hasta 1972 y tenía apeaderos en los términos de Murchante, Tulebras y Malón, unas instalaciones que también servían como punto de acceso para algunas localidades próximas que no contaban con estación, como Ablitas, Barillas, Monteagudo y Vierlas. En nuestro recorrido, encontraremos seis áreas de descanso en las antiguas estaciones del tren, popularmente conocido en la comarca como “El Escachamatas”.

Después de haber recorrido algo más de tres kilómetros, llegaremos a la altura de Vierlas, que se encuentra situada a poco más de un kilómetro al este del Camino Natural. A partir de aquí, el trazado del sendero se acerca al cauce del río, discurriendo siempre por su margen derecha. Posteriormente, pasaremos entre Novallas y Malón, situados al oeste y al este del sendero, respectivamente, encontrándonos ya en el límite de Aragón con Navarra.

Junto a los muelles de la estación de Malón, existe un área de descanso desde la que se divisa, sobre un cerro, el caserío del pueblo. En la parte más alta se conserva la plaza de armas de un antiguo castillo, hoy desaparecido, desde la que podremos disfrutar de una buena perspectiva de la vega del río.

Tulebras

Imagen del CN Vía Verde del Tarazonica

Continuando por el Camino Natural, nos encontraremos una serie de arboledas, la primera de las cuales ha sido acondicionada como área de descanso, para proseguir el camino hasta la localidad de Tulebras, primera parada del Camino Natural en territorio navarro. Tulebras se encuentra situada junto al río Queiles, en la parte meridional de la Ribera Navarra, una zona de rica vegetación y agradables paisajes dominados por viñedos y olivos centenarios (Olea europaea).

En el apeadero de Tulebras podremos hacer un descanso o visitar el Real Monasterio Cisterciense de Santa María de la Caridad que, curiosamente, se encuentra incorporado a la antigua estación. No podremos marcharnos del Monasterio sin probar su excelente repostería, de la que destacan sus deliciosas pastas de té. Las monjas de clausura también elaboran miel, productos artesanales y cremas.

Aunque existen indicios de que el lugar estuvo poblado desde la Edad del Bronce, el primer documento que hace referencia a la población data de 1125. Este primer testimonio escrito apunta a un núcleo musulmán asentado sobre una antigua villa romana de las muchas que se localizaron en los alrededores de Cascantum (Cascante), y que estaría dedicado principalmente a la agricultura.

Desde la Edad Media, la condición limítrofe de la villa la hizo partícipe de las continuas disputas fronterizas entre los reinos de Castilla, Navarra y Aragón. En el siglo XIV, Tulebras fue arrasado por las guerras castellanas y los vecinos abandonaron el pueblo, en el que sólo quedaron las monjas. Ante la falta de sustento del Monasterio, basado fundamentalmente en el cultivo de las tierras de labor, la orden religiosa consiguió repoblar Tulebras otorgando concesiones a sus vecinos, aunque mantuvieron como condición indispensable que fueran braceros del Monasterio. No fue hasta 1812, con las Cortes de Cádiz, cuando el pueblo se independizó de la orden religiosa y las tierras cambiaron de manos, yendo a parar principalmente a la nobleza local.

En los alrededores de Tulebras también podremos disfrutar de espacios naturales de alto valor paisajístico, como la Laguna de Lor, las Bárdenas Reales, los Sotos del Ebro o el Bocal. También existe un área recreativa en la conocida Fuente de las Ranas, situada a orillas del Queiles y muy próxima a la estación.

A la altura de Tulebras, el trazado se ajusta a la carretera nacional N-121 y, a unos dos kilómetros, encontraremos la localidad de Cascante, donde podremos hacer un alto en el camino en el área de descanso situada en la antigua estación de tren.

Cascante

Antigua estación de Malón, en el CN Vía Verde del Tarazonica

Cascante se encuentra ubicado sobre un promontorio a 356 metros sobre el nivel del mar. Su término municipal se sitúa entre los 300 metros del Queiles, en la muga de Tudela, y los 660 metros de la sierra, en el límite con Tarazona. Se trata de un territorio dominado por el Cierzo donde los bosques se reducen a alamedas y pequeños pinares de repoblación (Pinus halepensis). La mayor parte del terreno está dedicado a la agricultura, con huertas en las zonas de regadío y cultivos de cereal en las de secano. También hay olivos, vides y almendros (Prunus dulcis). La actual Cascante se asienta sobre el lugar que ocupó la romana Cascantum, que era mansión o parada de la calzada romana que unía Asturica Augusta (Astorga) y Turiasso (Tarragona). En su término municipal se han localizado yacimientos del Neolítico-Bronce y fue ciudad celtíbera hasta que fue devastada por Sertorio en el 76 a. de C. Antes de la dominación romana se denominó Kaiskat.

En el año 465 la población ya contaba con una comunidad cristiana y la dominación árabe dejó su impronta en el léxico actual de regadío. Cascante pasó a manos cristianas en 1119 como parte integrante de Tudela y en el siglo XII ya contaba con un castillo.

En el centro de la población encontraremos la iglesia de la Victoria, un antiguo convento del que aún se conservan algunas dependencias. El templo es de estilo gótico renacentista, con planta de nave única dividida en dos tramos y cabecera pentagonal. En su interior alberga un retablo mayor de estilo manierista del siglo XVII, que cobija una talla de la Virgen de la Victoria y otra de Cristo crucificado.

Vista de Cascante desde el sendero

Otro de los edificios religiosos de Cascante es la parroquia de la Asunción, del siglo XVI, que fue destruida casi por completo por un incendio fortuito ocurrido en 1940. Su interior fue reconstruido manteniendo su antiguo trazado de planta de salón con tres naves y cabecera poligonal. De la iglesia primitiva se conserva una interesante colección de pinturas, entre las que destaca una tabla de La Asunción.

La basílica del Romero se sitúa en la parte más alta de la localidad, con la que enlaza a través de una llamativa galería de ladrillo porticada, de estilo barroco, con 39 arcos de medio punto. Desde este cerro se divisa todo el valle del Queiles y numerosas poblaciones de Aragón y Navarra. La iglesia de Nuestra Señora del Romero fue construida a finales del siglo XVII en el mismo lugar que ocupó otro templo más antiguo, que también resultó destruido por un incendio, y del que se han aprovechado algunos elementos. Del edificio viejo se conserva la capilla gótica, que alberga el retablo original del siglo XVI. En el interior, encontraremos la imagen de la Virgen del Romero.

Continuaremos el Camino Natural hacia Tudela y, a la altura de Murchante, situada a unos 1.300 metros del sendero, el trazado se aleja de la N-121 para describir una amplia curva entre autovías, caminos y naves industriales. De esta forma, entraremos en Tudela por su extremo sureste, junto a la propia estación de tren, punto y final de todo nuestro trayecto.

Tudela

“El Escachamatas” fue un ferrocarril de vía estrecha que unía Tarazona y Tudela

Situada en la ribera del Ebro, Tudela es una ciudad con una dilatada historia que ha dejado su impronta en un rico patrimonio monumental. Fundada por los árabes en el siglo IX, fue la tercera ciudad más importante dentro de la Marca Superior de Al-Andalus. En Tudela convivieron árabes, judíos y cristianos y fue centro cultural de primer orden, destacando tanto por sus escuelas coránicas como rabínicas. De sus pobladores árabes han quedado restos pétreos islámicos que decoraban la Antigua Mezquita Mayor, la torre de Monreal y el puente sobre el río Ebro, una gran obra de ingeniería de 17 ojos y 360 metros de largo, emblema de la ciudad.

El paso de árabes y judíos por la ciudad desde el siglo IX ha dejado sus huellas en el trazado de sus calles. Casi desde el mismo momento de la fundación de Tudela, los judíos se agruparon en una zona al sureste de la muralla, en las proximidades del río Queiles, la denominada Judería Vetula, donde al parecer existieron tres sinagogas. Pero en el año 1170 el rey de Navarra Sancho VI el Sabio decretó el traslado de la judería a un nuevo emplazamiento, junto a los muros del castillo, lo que se conoce como Judería Nueva.

De la Edad Media quedan edificios religiosos como la iglesia románica de La Magdalena, construida sobre un templo mozárabe en el siglo XII, y la catedral, construida hacia 1180 sobre los restos de una antigua mezquita, y en la que también destaca su claustro.

Paso del sendero sobre una acequia

Junto a la catedral se encuentra el Ayuntamiento, del siglo XVI. De la misma época encontraremos varias casonas y palacios de estilo plateresco, como el palacio del Deán, el palacio del Marqués de San Adrián, la casa del Almirante y la casa de los Ibáñez-Luna. También del siglo XVI es el hospital de Santa María de Gracia.

Del siglo XVIII encontraremos el palacio del Marqués de Huarte, en el que destaca su impresionante escalera imperial, y la casa de los condes de Heredia Espinola, ambos de estilo neoclásico, además de la Plaza de los Fueros, construida en 1789 como plaza de toros. Esta plaza de estilo barroco sirve de transición entre el casco antiguo y la Tudela moderna. Del mismo siglo son la iglesia de San Nicolás de Bari y la iglesia del Colegio de la Enseñanza.

Entre la arquitectura religiosa también destacan los conventos del Carmen y de las Dominicas, del siglo XVII, y los de las Capuchinas y Clarisas, del XVIII.

Encrucijada de caminos y culturas, Tudela es también punto de referencia de diversas rutas por entornos naturales de gran valor ecológico, como la que se dirige hacia las Bárdenas Reales, un territorio de 42.500 hectáreas declarado Parque Natural y Reserva Mundial de la Biosfera.

Zona de descanso

En este entorno ribereño subsisten sotos o ecosistemas aluviales que constituyen un hábitat terrestre con abundante fauna. En los sotos podremos apreciar una gran variedad de aves, como el ruiseñor (Luscinia megarhynchos), la garza imperial (Ardea purpurea), el torcecuello (Jynx torquilla), el milano negro (Milvus migrans), la tórtola (Streptopelia turtur), el martín pescador (Alcedo atthis) o el abejaruco (Merops apiaster); peces, como la carpa (Cyprinus carpio) o el barbo (Luciobarbus guiraonis); anfibios y reptiles, como la rana verde (Rana perezi), la culebra viperina (Natrix maura), y mamíferos, como la musaraña (Crocidura russula), el topillo (Pitymys duodecimcostatus), la gineta (Genetta genetta), el zorro (Vulpes vulpes) y el jabalí (Sus scrofa).

Otra de las rutas nos conducirá hacia los Sotos del Ebro, un itinerario que discurre a lo largo de 30 kilómetros por las márgenes del río, y que comienza en el cerro de Santa Bárbara, mirador sobre la ciudad de Tudela desde donde se divisan el Ebro, sus huertas y sus sotos. Este sendero lleva hasta la Mejana, una pequeña extensión de huertas cultivadas desde la época árabe, y hasta la presa de las Norias y el Soto de los Tetones, ocupado por extensos arrozales. El trayecto continúa por la cañada real “Pasada Principal del Ebro”, pasando por sotos protegidos, como La Remonta, El Aguadero, El Ramalete Alto, El Aislado, Sardavilla, Vergara y Traslapuente.

Por último, no podemos olvidar que en Tudela el Camino Natural del Agua Soriano-Camino Antonino conecta con el Camino Natural del Ebro (GR 99), y que por la ciudad pasa el Camino Jacobeo del Ebro hacia Santiago de Compostela.

Información adicional

"El Escachamatas"

En 1885 la Compañía del Ferrocarril del Norte inaugura un modesto ferrocarril de vía estrecha que unía la localidad navarra de Tudela con la villa zaragozana de Tarazona. Su lentitud y escasa eficiencia se convirtieron en sus señas de identidad para los habitantes de la zona, que lo conocían popularmente como “el Tarazonica” o “el Escachamatas”.

En 1953, Renfe ensanchó sus raíles, iniciando una segunda etapa que se prometía más exitosa, pero los camiones y autobuses le ganaron la mano por carretera en el transporte de mercancías y, tras unos años de decadencia, “el Tarazonica” se detuvo para siempre el 31 de diciembre de 1972.

El Monasterio de Santa María de la Caridad

El Real Monasterio Cisterciense de Santa María de la Caridad es el monasterio más antiguo de la rama femenina de la orden del Cister en España, que se instaló en este lugar durante el siglo XII. Sus orígenes se remontan a 1147, cuando el rey García Ramírez pidió a las monjas del monasterio de Favars (Francia) que llevaran a cabo una fundación en tierras navarras. Primero se instalaron en Tudela, pero en 1156 buscaron un lugar más tranquilo y solitario, que encontraron en Tulebras.

Del conjunto monástico destacan la iglesia románica, con ábside semicircular cubierto por una bóveda estrellada del siglo XVI; el claustro, de la misma época, y el palacio abacial, del siglo XVIII, de estilo barroco. En su interior, en el altar mayor de la iglesia, encontraremos una imagen gótica de la Virgen de la Caridad, del siglo XIV, y un interesante museo que alberga piezas de gran valor, como un magnífico retablo renacentista, además de distintas obras de orfebrería, escultura y pintura de diferentes épocas.

La Laguna de Lor

Entre Tulebras y Cascante, en las proximidades del Camino Natural, encontraremos un bello paraje, la Laguna de Lor, que se ha convertido en lugar de pesca y paseo. Se trata de una balsa utilizada para el riego que constituye un interesante ecosistema acuático alimentado por las aguas del río Queiles. Existe un paseo de unos tres kilómetros por una pista elevada que circunda la laguna y que recorre un paraje de olivos centenarios.

La Laguna de Lor es una de las muchas zonas húmedas o balsas que se localizan en la Ribera Navarra, donde se desarrollan ecosistemas típicos de medios acuáticos que dan cobijo a distintas especies, algunas de ellas en peligro de extinción. En esta laguna podremos ver numerosas aves acuáticas, entre las que destacan el cormorán (Phalacrocorax sp.), la focha común (Fulica atra) y el ánade silbón (Anas penelope). La mejor época del año para la observación de aves en la Laguna de Lor se da en otoño e invierno.

El Camino Jacobeo del Ebro

El Camino Jacobeo del Ebro nace en Tortosa y asciende con el río Ebro hasta Logroño, donde se une con el camino que desciende desde Roncesvalles. A lo largo de unos 40 kilómetros, atraviesa Navarra hasta que sale a tierras riojanas entre Castejón y Alfaro. Pasa por Gandesa, Caspe, Zaragoza, Tudela, Alfaro y Calahorra, hasta llegar a Logroño.

El hallazgo del sepulcro de Santiago Apóstol, en el siglo IX, atrajo peregrinos de todo el mundo por diferentes rutas. Una de ellas era el Camino Jacobeo del Ebro, que recogía a los peregrinos procedentes del Mediterráneo que tomaban el Ebro como referencia para acercarse al Camino Francés.

A su paso por Tudela, el Camino Jacobeo del Ebro está marcado por unas conchas de bronce que indican cómo llegar hasta la catedral y cómo salir de la ciudad en dirección a Castejón. En primer término, las conchas de vieira señalan a los peregrinos el Albergue Municipal de Tudela, para llevarlos después hacia el casco histórico de la ciudad.

La ruta jacobea discurre por el entramado medieval de calles estrechas, entre numerosos monumentos de todas las épocas históricas, hasta que alcanza la catedral tudelana. Después, bordea el templo hasta la calle Portal, que conduce directamente hasta la iglesia de La Magdalena, desde donde se divisa el puente sobre el río Ebro, a través del cual el camino abandona Tudela.

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