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Camino Natural de Les Mines de la Ribera de Urgellet

  • Camino Natural de la Ruta del Glorieta

Montañas de carbón negro, río de aguas blancas

El Camino Natural de Les Mines de la Ribera de Urgellet tiene un recorrido circular de unos diecisiete kilómetros (incluyendo los dos ramales y el sendero alternativo) (el camino principal tiene 17,5 Km.) que recorre las llanuras del municipio de El Pla de Sant Tirs, pasando por las sierras de Arfa y de La Coma y ofreciendo espectaculares vistas de las montañas andorranas, para terminar acompañando a las aguas del río Segre. El camino, además de ofrecer paisajes variados, pretende mantener viva en la memoria la actividad minera de carbón que se llevó a cabo en esta zona desde principios del siglo XX.

Camino Natural de les Mines

El inicio del camino se encuentra en la zona norte de la localidad de El Pla de Sant Tirs. En torno al kilómetro 108 de la carretera C-14 se debe tomar el desvío a la derecha que indica La Freita y La Coma de Nabiners para llegar al comienzo del mismo, a pocos metros de la mencionada carretera.

Comienza la bajada

Los primeros metros son cómodos de recorrer, dejando el Riu del Pla a nuestra izquierda. Sin embargo, apenas transcurridos los primeros trescientos metros, al cruzar un puente sobre este río, la inclinación crece ostensiblemente manteniéndose así hasta completar los dos kilómetros del camino, surcando curvas cerradas de elevada pendiente.

A escasa distancia del puente, en un pronunciado giro a la izquierda, se encuentra una barrera con un paso lateral habilitado para caminantes y ciclistas que indica el final del tramo de uso compartido con vehículos a motor. A partir de este punto, de uso exclusivo para senderistas y ciclistas, el camino se encuentra perfectamente acondicionado, con una anchura en torno a los tres metros, con superficie de gravilla y cunetas de hormigón. Cuenta en todo su recorrido con una adecuada señalización.

Rápidos en el río Segre

Recorridos escasos metros tras el punto kilométrico dos, se encuentra el desvío a la izquierda para tomar el Ramal del Funicular y el río Arfa, que tiene una longitud de dos mil trescientos metros, y que presenta un perfil bastante plano y cómodo para caminar. Una vez adentrados en este ramal, a quinientos metros del cruce, se encuentra la zona recreativa/didáctica del antiguo funicular, donde se pueden observar las construcciones donde antaño se almacenaba el carbón y la plataforma de salida de las vagonetas que llevaban el material hasta la central térmica que existía en las proximidades. Además, la zona cuenta con varias mesas y bancos, ideales para tomarse un respiro tras la dura subida.

Siguiendo por el ramal, el camino se estrecha sensiblemente y se encajona entre un pronunciado desmonte a la derecha, cubierto de musgo, y un barranco a la izquierda, permanentemente protegido por una barandilla de madera. Al final del ramal, se encuentra la zona de descanso del río Arfa, que proporciona una interesante perspectiva sobre el nacimiento de este curso de agua.

Área de descanso La Freita-Nabiners

De vuelta al camino principal se nota un pronunciado descenso de la pendiente, aunque sigue siendo duro, sobre todo hasta alcanzar el tercer kilómetro tras tres curvas cerradas consecutivas. Además, los robles que constituían hasta ahora el tipo de vegetación arbórea predominante, se empiezan a entremezclar con pinos que dominarán la zona alta del recorrido. En el punto kilométrico 3,700 se atraviesa un paso canadiense, a partir del cual las cuestas comienzan a ser más algo más suaves. Un poco más adelante, sobrepasados los cuatro kilómetros, se alcanza el desvío a la izquierda del Ramal de Les Mines.

El camino tras el paso por Arfa

Éste es un ramal corto, de apenas setecientos metros, que comienza en descenso para luego llanear hasta llegar al área de descanso de Les Mines, dónde se puede observar la boca de una mina, construida en mampostería con forma de arco.

Otra vez en el camino principal, se continúa el trayecto hasta el área de descanso de Mas d’en Planes, que resulta fácil de recorrer, pues la subida pierde prácticamente su inclinación, pudiéndose hablar de un falso llano.

La mencionada área se encuentra a la altura de un collado desde donde se puede acceder a las dos vertientes de la montaña; ambas laderas estuvieron en explotación y con dos entradas abiertas. En esta zona se puede encontrar una antigua construcción que se empleaba como albergue para los capataces de las minas próximas. En la actualidad su estado es ruinoso, habiéndose hundido el techo de la edificación principal. No obstante, justo a su lado se han instalado un par de mesas con bancos, ideales para reposar antes de afrontar el último tramo del ascenso, que vuelve a presentar cuestas bastante exigentes.

Reiniciada la subida, y pocos metros después del punto kilométrico cinco, se encuentra en el margen derecho del camino una pequeña charca que llama la atención por lo inusual a esas alturas. En los metros finales del ascenso se alternan las zonas de densa vegetación con otras más claras, en las que el sol puede castigar con severidad. La cima se alcanza prácticamente en el kilómetro seis, en un pequeño cerro, previo al segundo paso canadiense del camino, llegando en escasos metros al área de descanso de La Freita-Nabiners. Esta zona destaca por la existencia, a la derecha del camino, de un monolito con una cruz de metal. Aquí hay mesas y bancos disponibles donde recuperar las fuerzas. A aproximadamente trescientos metros de esta área se encuentra una panel explicativo sobre la fauna característica de la zona.

En esta área de descanso, justo antes del monolito con la cruz, existe un desvío a su izquierda. Se trata del sendero que va de Arfa a La Freita. Este sendero se puede considerar una alternativa al recorrido principal, que permite recortar considerablemente la distancia. Sin embargo, es necesario destacar que a pesar de que se encuentra señalizado en toda su longitud, se trata de una senda estrecha, pedregosa y de fuertes pendientes, siendo desaconsejable su recorrido en bicicleta.

Si se continúa por el camino principal, aproximadamente durante un kilómetro se encara una zona de cresteo, que alterna fuertes pendientes tanto ascendentes como descendentes, y que presenta una zona de vegetación baja que permite la visión de una increíble panorámica sobre las cumbres y paisaje circundantes.

Pasado el punto kilométrico siete, se localiza un cartel que avisa de fuertes pendientes, pudiéndose decir que a partir de ese punto comienza realmente el descenso. Se trata de una bajada en la que se encuentran zonas con pendientes pronunciadas y otras de cortos descansillos; también se pueden encontrar tramos del camino en los que la vegetación circundante es muy espesa y otros rodeados de terrenos más abiertos. Como último detalle, este descenso cuenta con varias curvas muy cerradas.

En este tramo, a la altura del punto kilométrico 8,500, se encuentra un panel descriptivo sobre el Parque Natural del Cadí-Moixeró, en un punto donde las vistas sobre la barrera montañosa que forman dichas sierras son extraordinarias. Un kilómetro más adelante, tras una pronunciada curva a la derecha, se entra en el tramo final del descenso, con una pendiente más suave y constante, destacando entre la vegetación un importante número de encinas (Quercus ilex). Otra curva cerrada a la izquierda marca el final del tramo de uso exclusivo para peatones y ciclistas. A partir de este punto es patente el desgaste de la pista producido por el paso de vehículos a motor.

Iglesia de San Serni

La bajada prosigue, dejando una explotación agraria a mano izquierda (con una señalización de camino cortado para indicar que no se entre en ella) y cruzando el Torrent de la Freita por un corto puente. El camino se vuelve bastante rectilíneo, y pasa junto a otra explotación, hasta llegar una zona asfaltada. En la bifurcación que se encuentra a continuación hay que girar a la izquierda, pues a la derecha se entraría en unas casas particulares. Se recorre un corto tramo de bajada que nos sitúa junto al río Segre, en una vía asfaltada paralela al mismo que hay que tomar en dirección sur, girando a mano izquierda. En la intersección con esta pista se encuentra ubicado un panel que incluye información sobre las aves acuáticas del entorno. Para facilitar su observación, en las proximidades existen dos casetas acondicionadas.

El camino se mantiene paralelo al río Segre, permitiendo al caminante ver la increíble fuerza del agua en varios remolinos y rápidos, especialmente en el que se sitúa junto al comienzo de un canal de riego. En la otra orilla se puede observar, enriscada en la montaña, la localidad de Montferrer. En un zig-zag se cruza el mencionado canal y se llega hasta el lugar donde se ha instalado un panel informativo sobre la vegetación de ribera. La carretera abandona temporalmente el río, a través de unos cortos repechos para, tras dejar a la izquierda una zona de viveros, llegar a la localidad de Arfa. En esta localidad destaca la Iglesia de San Serni, del siglo XII y un campanario del año 1707, de forma cuadrada en la base y octogonal en la parte superior, estando coronado por un vértice geodésico. De nuevo junto al río, existe una pequeña zona de descanso con un cartel que describe el pueblo y sus monumentos.

Para continuar el camino, se debe bordear la localidad de Arfa, primero por un puente para sortear la parte baja y posteriormente, tras dejar a mano derecha el bonito puente de piedra que salva el Segre, por una carretera en subida y que sobresale de la ladera del monte donde se asienta el pueblo. En esta zona vuelven a destacar las aguas bravas del río, existiendo unas instalaciones para su aprovechamiento en pruebas deportivas de piragüismo en eslalon. Se sigue rodeando el casco urbano por la carretera hasta alcanzar un parque que cuenta con juegos infantiles y una fuente. En este punto se haya la señalización que indica la cercanía del ya mencionado sendero Arfa-La Freita. Para llegar a su inicio es preciso subir por las calles de la población hasta su parte más alta, donde comienza la senda, que discurre primero entre campos agrícolas para adentrarse posteriormente en un bosque cerrado. Las marcas que indican el camino están colocadas justo en los sitios donde se inician los diferentes tramos del sendero, por lo que es muy importante tomarlas como referencia.

Si se continúa por el camino principal, que en todo el tramo paralelo al río coincide con el Camino de Santiago, la pista vuelve a ser de tierra y transcurre junto a varias explotaciones ganaderas. Según el punto en el que nos encontremos, el río se acerca o se aleja del camino, aunque su rumor acompaña de forma constante. Cerca del punto kilométrico quince, el camino cruza sobre el río Arfa, cuyo nacimiento se visitó con anterioridad. Un kilómetro más adelante se llega a la altura de la carretera C-14, situándose al otro lado de la misma la Central Eléctrica de Adrall. A partir de este punto, la carretera discurre entre el río Segre y el camino, por lo que el senderista pierde gran parte de la sonoridad de sus aguas.

Durante aproximadamente trescientos metros, la pista va paralela a la carretera, hasta alcanzar un desvío asfaltado a la izquierda, procedente de la mencionada C-14, que da acceso a un restaurante. Tras recorrer este corto tramo, el camino asciende y se separa de la calzada hasta llegar a una zona con huertos y un canal de riego separado de la senda por una barandilla de madera. El camino continúa acercándose a la carretera, pero en el punto en que se va a cruzar, el caminante verá como se vuelve a separar hacia la izquierda dirigiéndose al pueblo de El Pla de Sant Tirs y llegando al punto en el que se comenzó el recorrido principal y donde se localiza el panel que señala el inicio del camino.

Información adicional de la ruta

Piragüismo de aguas bravas

El piragüismo en eslalon es una disciplina olímpica cuyo objetivo consiste en recorrer, en el menor tiempo posible y sin penalizaciones, sobre un kayak o una canoa, un canal en aguas bravas cuya dificultad técnica se aumenta mediante puertas de paso obligado. Las puertas constan de uno o dos palos verticales que las delimitan, un soporte del que cuelgan, y una tablilla blanca o amarilla que indica el número de orden de paso de la puerta y su sentido. Tienen entre 1,2 y 4 m de anchura, y según su color han de franquearse en el sentido de la corriente (puertas verdes y blancas) o en el sentido contrario a la corriente o de remonte (puertas rojas y blancas). De estas últimas sólo podrá haber entre seis y siete durante todo el recorrido.

En el Alto Urgell esta actividad se ha desarrollado en gran medida, aprovechando las magníficas condiciones de caudal del río Segre, hecho que se puede comprobar durante el recorrido por el Camino Natural de Les Mines, a su paso por la localidad de Arfa. Sin embargo, la instalación deportiva relacionada con este deporte que sobresale en la comarca es el Parque Olímpico del Segre, que fue subsede en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 para esta modalidad de piragüismo. Se trata de un canal artificial, en la localidad de La Seu d´Urgell, que cuenta con dos canales de piragüismo: el canal de aguas tranquilas, de 800 m de largo, y el de aguas bravas, de 500 m de largo, con una pendiente de 6,5 m y un caudal regulable de 5 a 15 m³/s, además de un sistema de remontes mecánicos, único en el mundo, y una minicentral eléctrica que regula el caudal de agua, lo que asegura la actividad durante todo el año. Además de las actividades acuáticas, el parque ofrece un amplio abanico de posibilidades, entre las que destacan los más de mil kilómetros de rutas para bicicleta de montaña señalizados.

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