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Camino Natural de la Ruta del Cantábrico. Etapa 5. San Cibrao-Viveiro

  • Camino Natural Ruta del Cantábrico. Etapa 5

Montes de eucaliptos se asoman a los acantilados alternándose con playas de blanca arena

La ría de Lierio despide al viajero de San Cibrao que ya en el río Covo disfruta del puente medieval de O Bao. Tras el complejo industrial de alúmina-aluminio Alcoa, la playa de Lago y el Portiño de Morás se suceden en el viaje. Desde aquí el camino forma parte del límite del LIC y ZEPA Costa da Mariña Occidental, entrando y saliendo del mismo. Las ruinas de San Tirso preceden a numerosas playas, siendo la de Celeiro la que da paso al viajero a Viveiro.

MIDE. Camino Natural Ruta del Cantábrico. Etapa 5.

La quinta etapa del Camino Natural de la Ruta del Cantábrico es la de mayor longitud y desnivel del viaje. Comienza en el parque de Reina Sofía de la localidad de San Cibrao. Se cruza la ría de Lieiro, después por el paso de peatones tomando el paseo de la izquierda. Se avanza remontando las aguas del río Covo, que al finalizar la pasarela de madera sorprende al viajero con el puente medieval de O Bao, disfrutando del frescor de la ribera en el área recreativa existente.

Puente medieval de O Bao

El itinerario se adentra en un eucaliptal, transitando por pistas forestales, para poco después de superar el punto kilométrico 1 girar a la derecha por la carretera, abandonándola pocos metros después en el primer desvío a la izquierda. Tras un pequeño zigzagueo el trazado abandona el asfalto para tomar una pista de tierra que zambulle al viajero en un denso eucaliptal que conduce hasta la carretera LU-142, donde se gira a la izquierda, transitando por ella extremando las precauciones, hasta tomar el desvío señalizado de la derecha.

Hórreo en Barxa

De nuevo por pista ancha de tierra una nueva masa forestal de eucaliptos ofrece sombra al viajero, que tras girar a la izquierda alcanza el punto kilométrico 3 de la etapa y poco después un tramo compartido en descenso. Se cruza por un paso subterráneo la línea férrea del FEVE, avanzando en dirección norte, dejando atrás las viviendas.

El trazado se acerca a la costa dejando a la izquierda el complejo industrial de alúmina-aluminio, al mismo tiempo que se transita por la población de Barxa, alcanzando poco después las instalaciones de una conocida industria acuícola.

Vistas del Camino Natural de la Ruta del Cantábrico

Poco después del punto kilométrico 6 se abandona el área industrial al mismo tiempo que finaliza el tramo compartido, avanzando por un paso subterráneo que supera la carretera y da acceso a la playa de Lago. Al finalizar la senda que recorre longitudinalmente la playa, el camino continúa por carretera que pocos metros después se hace pista ancha de tierra y tras cruzar la carretera LU-P-2602 se comienzan a divisar las moles de hormigón como las utilizadas en la construcción de los espigones, dato que indica al viajero que se acerca al Portiño de Morás.

Tras superar el punto kilométrico 8 se gira a la izquierda, dejando de frente el Portiño de Morás. En ascenso se va estrechando el camino avanzando hacia el oeste ya por camino estrecho entre un denso tojar (Ulex europaeus) que adentra al caminante en el LIC y ZEPA Costa da Mariña Occidental.

Isla de Sarón

Ya dentro de un pinar de repoblación la etapa llega al punto kilométrico 10, transitando desde aquí por una ancha pista forestal que se estrecha de nuevo pocos metros después, donde el viajero es sorprendido por la isla de Sarón. El trazado se adapta a la orografía costera con tramos de subida y bajada que alternan bosquetes de eucaliptos con formaciones densas de tojo. En el punto kilométrico 13 el camino continúa por la izquierda, estando a la derecha la Punta Merixe cuyas vistas bien merecen el pequeño desvío de 300 metros.

De vuelta al Camino Natural de la Ruta del Cantábrico y tras atravesar un nuevo bosquete de eucaliptos y un prado junto a unas viviendas, se inicia un tramo compartido que desciende hasta la playa de Portocelo para ascender por asfalto hasta las Ruinas de San Tirso, asentamiento humano desde la prehistoria, siendo castro en primer lugar para cientos de años después levantar un monasterio que tras el cese de la actividad monacal se mantuvo como lugar de culto hasta el año 1929.

Hito kilométrico en la playa de Muiñelos

Se abandona el asfalto por el camino de tierra de la derecha. El camino avanza hasta que al rebasar el punto kilométrico 16, en pleno Monte do Castelo, se encuentra un nuevo desvío que conduce al Faro de A Roncadoira. El itinerario desciende tomando la pista asfaltada hacia la izquierda por un nuevo tramo compartido que conduce hasta la localidad de Vilachá. Una vez superado el núcleo urbano, se toma el camino de tierra señalizado.

La pista transita por el interior de masas de eucaliptos alternando tramos de subida y bajada que superan la caprichosa orografía. Siguiendo los elementos de señalización se abandona el camino ancho tomando una senda a la derecha que desciende con fuerte pendiente hasta la playa de Muiñelos. Desde la playa se asciende por carretera, descendiendo a continuación por la LU-P-2610 hasta la playa del Esteiro, muy apreciada por los aficionados a la práctica del surf. Continuando por asfalto se inicia la subida que abandona la playa, tomando una senda a la izquierda que tras otro desvío a la izquierda culmina una dura subida donde se toma una pista asfaltada y poco después la carretera LU-P-2610, abandonándola metros después tomando el camino que conduce a la playa de Portonovo.

El camino torna de nuevo al sur desembocando una vez más en la carretera LU-P-2610. Antes de llegar a la localidad de Faro el viajero encuentra un desvío de 1 km fuera del trazado que conduce al Mirador de Monte Faro. De vuelta al camino y después de superar las viviendas del núcleo urbano de Faro se toma una senda a la derecha que avanza entre prados hasta volver a la carretera, descendiendo entre las viviendas a la playa de Area donde se avanza por un paseo peatonal empedrado. Un panel ilustra al viajero sobre los diversos pobladores de la playa de Area, según los hallazgos encontrados en los diferentes trabajos arqueológicos realizados en la zona.

Puerta de Carlos V en Viveiro

Tras superar un parque, dotado de columpios y toboganes para los caminantes más pequeños, el trazado llega a un aparcamiento y poco después avanza por la acera. Antes de finalizar la gran playa de Area, termina la acera y se prosigue por carretera afrontando un tramo de subida hasta llegar a la carretera LU-862. Pocos metros después se toma el desvío de la derecha que conduce al viajero al núcleo urbano de Celeiro, que tras callejear brevemente, conduce a la playa de Celeiro. Avanzando por la acera se deja atrás la cofradía de pescadores y monumentos que rinden homenaje a las gentes del mar.

Avanzando por el paseo paralelo a la carretera se supera el punto kilométrico 29 donde no es difícil observar a los pescadores reparando sus redes y artes de pesca. Ya en plena ría de Viveiro se supera el puerto deportivo y poco después del punto kilométrico 30, en la estación de autobuses de Viveiro, en frente de su oficina de turismo, el viajero encuentra el panel que marca el final de esta quinta etapa del Camino Natural de la Ruta del Cantábrico. A unos 200 metros de este punto, se encuentra la puerta de Carlos V, una de las tres puertas que actualmente todavía existen (de las cinco que formaban parte del antiguo recinto amurallado de la ciudad de Vivero.)

Información adicional

Viveiro

Ciudad que da nombre al municipio homónimo de la provincia de Lugo, perteneciente a la Mariña Occidental. La población del municipio se concentra en los núcleos urbanos de Viveiro, Celeiro y Covas, muy próximos entre sí. Todos se localizan en torno a la costa y a la ría de Viveiro configurada por la desembocadura del río Landro. Existen referencias de asentamientos celtas. Tras la época romana, la villa se consolidó en la Edad Media, momento en el que la localidad se encontraba amurallada en su totalidad. Hoy en día se conservan numerosos vestigios entre los que destacan tres puertas, de las que sobresale la Puerta de Carlos V. La gran tradición pesquera y marítima sigue siendo en la actualidad el principal motor económico. Entre las fiestas de Viveiro se encuentra la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional.

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