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Desarrollo Rural

Etapa 15: Bárzana - Villanueva

  • Etapa 15: Bárzana - Villanueva

Por la Senda del Oso

Desde Bárzana, en el concejo de Quirós, el Camino Natural se incorpora a la Senda del Oso y, siguiendo el curso del río Trubia, emprende una ruta espectacular que continúa hasta Proaza, aproximándose al cercado osero donde habitan las osas Paca y Tola, para finalizar la etapa en Villanueva, en el concejo de Santo Adriano.

Perfil MIDE de la Etapa Bárzana-Villanueva

Saliendo del pueblo de Bárzana, junto al panel de inicio-fin de etapa, el camino discurre en su primer tramo por la carretera AS-229. Dejando San Salvador a la derecha y justo después de pasar el Museo Etnográfico de Quirós, la ruta se incorpora a una pista asfaltada que discurre por el lado izquierdo de la carretera, paralela a ella, coincidiendo con el Camino Natural de la Senda del Oso, por donde continúa hasta llegar a la población de Villanueva, donde termina la etapa.

La Senda del Oso cruza varias veces el río Trubia por puentes de madera

Antes de alcanzar la Senda del Oso, podremos visitar el Museo Etnográfico de Quirós y Comarca, situado en la localidad de La Fábrica, y dedicado a las formas de vida de los pueblos altos de la comarca del valle del Trubia. El museo recrea una vivienda tradicional quirosana, con sus diferentes estancias y enseres, además de mostrar los oficios tradicionales de la zona, como madreñeros, toneleros o tejedores.

Una vez que el camino se incorpora a la pista asfaltada, la Senda del Oso, el trazado sigue el curso fluvial del río Trubia, dejando atrás los pueblos de Arrojo (Arroxu) y Veiga, donde cruza el río por un puente de madera. Los cruces de la senda de orilla a orilla del río, sobre puentes de madera, se suceden en varios puntos a lo largo del recorrido.

Tramo protegido por valla de madera entre la vegetación de la zona

A continuación, la ruta prosigue por el fondo del valle, entre laderas de roca caliza y cuarcítica, y una vegetación muy variada, compuesta por bosque de ribera, con fresnos (Fraxinus angustifolia), alisos (Alnus glutinosa) y avellanos (Corylus avellana); bosquetes de carvallos (Quercus robur), castaños (Castanea sativa), y también algunos prados. Generalmente, toda la ruta presenta una valla protectora de madera.

La senda cruza el embalse de Valdemurio por un largo puente de madera

De esta forma, llegaremos al embalse de Valdemurio, en la población de Las Regueras, donde la senda cruza un largo puente de madera, rodea el embalse y asciende pasando por un túnel. En varios puntos a lo largo del recorrido, pasaremos bajo túneles de piedra horadados en la roca.

Después de pasar el embalse de Valdemurio, el trazado sigue paralelo a la carretera AS-229, dejando atrás los pueblos de Caranga de Arriba o Santullano y Caranga de Abajo, y continúa por el desfiladero de Peñas Xuntas, donde vuelve a discurrir a la orilla del río, atravesando un paisaje en el que destaca la presencia de encinas (Quercus ilex), hasta llegar a Proaza.

Área de descanso en el embalse de Valdemurio

Una vez abandonada la población de Proaza y antes de llegar al área recreativa de Buyera, encontraremos junto a la senda el cercado osero donde las osas Paca y Tola viven en semilibertad. Desde esta zona de la ruta podremos observar hacia atrás el Pico Forcada. El área recreativa de Buyera dispone de juegos infantiles, pista deportiva y piscina. En las proximidades del cercado se encuentra la Casa del Oso, desde donde podremos observar cómodamente a los animales y donde una exposición permanente nos ilustrará sobre el oso pardo cantábrico.

El camino pasa por túneles horadados en la roca

Continuando con el tramo final de la ruta, pasaremos primero por detrás del albergue de El Sabil, descenderemos ligeramente y cruzaremos la carretera AS-229, por lo que será necesario extremar las precauciones. De esta forma, nos adentraremos en el pueblo de Villanueva, hasta hallar el panel de inicio-fin de etapa, nada más pasar el Ayuntamiento. Pocos metros más adelante, se encuentra el puente romano de Villanueva, perfectamente conservado, además de una pequeña zona de descanso, junto a un lavadero de piedra, con mesas y bancos de madera.

Información adicional

La Senda del Oso

La Senda del Oso es un Camino Natural que discurre, en un tramo, por el antiguo trazado de un tren minero que antaño recorría el valle del Trubia. Este ferrocarril enlazaba las minas de hierro y carbón de los valles de Quirós con las minas de Teverga, hasta las explotaciones mineras de Entrago. Sumando 40 kilómetros de vías por las que circularon pequeñas locomotoras y vagonetas cargadas de mineral durante casi un siglo, desde 1874 hasta 1964, atravesando una zona paisajística de extraordinaria belleza donde se encuentran las especies de fauna asturiana más amenazada, como el oso pardo (Ursus arctos), la nutria (Lutra lutra) o el águila real (Aquila chrysaetos).

Iglesia de San Pedro de Arrojo

La iglesia románica de San Pedro de Arrojo es un pequeño templo, probablemente del primer tercio del siglo XIII, que constituye una de las piezas arquitectónicas más interesantes del concejo de Quirós. La iglesia, restaurada recientemente, ha sufrido distintas modificaciones a lo largo de su historia y presenta una distribución atípica en las iglesias asturianas. Su planta, de una sola nave, se encuentra dividida en cuatro tramos por pilastras que se corresponden con los contrafuertes exteriores. Esta nave única se encuentra rematada en su cabecera por un ábside semicircular con restos de frescos, seguramente del siglo XV. Muy cerca de la iglesia de San Pedro se encuentra el Palacio de Arrojo, de la familia Quirós.

La historia de Paca y Tola

Después de sucesivos traslados por la geografía española, Paca y Tola, dos osas cantábricas hermanas, de más de 20 años, se asentaron en el monte Fernanchín, en el concejo de Santo Adriano, donde se construyó un cercado que limita en su borde inferior con la Senda del Oso. El cercado osero dispone de una amplia extensión de monte, cedido por el Ayuntamiento, rodeado por una valla perimetral de seguridad, además de un área destinada a comedero.

Paca y Tola se quedaron huérfanas después de que unos cazadores furtivos mataran a su madre y ocultaran a las dos crías, que fueron recuperadas meses más tarde por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA). En un principio, las hermanas permanecieron en las instalaciones del Fondo Asturiano para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) en Llanes (Asturias), después en Vic (Barcelona) y posteriormente en El Hosquillo (Cuenca), hasta que llegaron al cercado osero de Santo Adriano, el 26 de mayo de 1996.

Un gran número de visitantes se acercan expresamente a conocer a las osas desde todos los puntos de la Península, especialmente en los meses de verano. A las doce del mediodía, excepto en periodo de hibernación (finales de noviembre a principios de marzo), Paca y Tola bajan hasta el comedero, donde su cuidador les da de comer, momento que aprovechan muchos turistas para ver a las osas de cerca y observar sus baños en el estanque. El resto del día se dejan ver poco, ya que permanecen entre el arbolado de la zona alta del cercado. Desde 2008, Paca y Tola tienen un invitado, Furaco, un oso cántabro traído desde Cabárceno (Cantabria) para intentar la fecundación de las osas.

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