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Desarrollo Rural

Etapa 7: Espinaredo - Fresnedal

  • Etapa 7: Espinaredo - Fresnedal

Por la Sierra del Sellón

Entre bosques de fresnos, robles y castaños, el Camino Natural cruza el concejo de Piloña de Este a Oeste por un trayecto con magníficas vistas sobre la Sierra del Sellón, que llega hasta el valle del río La Marea, al que se asoma la pequeña aldea de Fresnedal.

Perfil MIDE de la Etapa Espinaredo-Fresnedal

El Camino Natural parte de Espinaredo, al lado de la iglesia Nuestra Señora de las Nieves y, cruzando el puente sobre el río Espinaréu, continúa entre casas y hórreos, siguiendo las señales direccionales, hasta cruzar un puente sobre el reguero Sotu, en dirección a una estrecha carretera que abandona el pueblo.

Impresionante panorámica en el camino

La ruta asciende entre prados y bosquetes de fresnos (Fraxinus angustifolia), robles (Quercus robur), castaños (Castanea sativa) e incluso pies de acebo (Ilex aquifolium), una especie de interés especial dentro del Catalogo de Especies Protegidas de la Flora del Principado de Asturias. Durante el ascenso, dejaremos a la derecha la carretera que lleva al pueblo de Rozapanera, y continuaremos en dirección al núcleo rural de Omedal, un trayecto por el que podremos observar fantásticas vistas del valle que conforma el río Sotu.

Collada del Sellón

Una vez en Omedal, el trazado continúa por un sendero estrecho, que se toma rodeando un bebedero de piedra. Este sendero de tierra y piedras, que discurre entre robles y castaños, prados y cabañas de piedra, asciende de forma pronunciada hasta la Collada del Sellón, en plena Sierra del Sellón, donde se encuentran las ruinas de la ermita del mismo nombre y una mesa temática que interpreta la vista panorámica que se disfruta desde la zona. De la antigua ermita del Sellón solo se conservan sus ruinas; apenas unos muros se mantienen en pie. En sus inmediaciones, se levantaba una venta u hospital que dedicaba sus cuidados a los viajeros y al ganado que pastaba en los alrededores.

Señalización del sendero tras ascender desde El Collau

En este punto dejaremos el sendero GR-102,  primero por la derecha y después por la izquierda, pues comparten un tramo de 200 m. A partir de aquí, la ruta comienza, entre prados y formaciones de brezal-tojal dejando atrás el pueblo de El Moro de Arriba. El trazado atraviesa una zona empedrada y estrecha, más llana, para luego descender ligeramente entre matas de avellanos que delimitan el sendero.

Tramo del camino en las proximidades de Fresnedal

Ya en el último tramo, el sendero sale a la carretera a la entrada de Fresnedal y se adentra en el pueblo, donde se encuentra un lavadero al lado del cual se ubica el panel de fin de etapa.

La pequeña aldea de Fresnedal o El Fresnedal, con apenas 35 habitantes, pertenece a la parroquia de La Marea y se asoma al valle del río La Marea, en plena Sierra del Sellón, desde una altitud de 500 metros. Tiene una capilla moderna dedicada a San Antonio que sustituye a otra ermita ya desaparecida y que se levantaba en las inmediaciones. Dedicada a la ganadería y en menor medida a la agricultura, aprovecha las majadas de la Sierra del Sellón como la majada del Rasu, para estabular y proveer de pastos al ganado vacuno. El caserío de Fresnedal se encuentra en la llamada Ruta de las Peregrinaciones (GR-105), que finaliza en Covadonga procedente del centro de la región.

Información adicional

El avellano (Corylus avellana)

En el paisaje de Asturias no faltan los avellanos, del que se aprovechan tanto sus varas como sus frutos, de gran importancia en la gastronomía y economía asturianas. En los últimos años, la avellana asturiana sufrió un largo traspiés por la baja cotización del producto, quedando escondida en el paisaje con poco afán de explotación y comercialización.

Sin embargo, en algunas zonas como Piloña, la avellana ha encontrado de nuevo su reconocimiento, intentando ser recuperada como símbolo y potenciando su comercio mediante iniciativas como el Festival de la Avellana, que durante dos días de mercado se convierte en lugar emblemático de la avellana asturiana por encima de otros concejos que también contaron con gran tradición avellanera, como Aller, Teverga, Belmonte, Grado, Quirós o Allande.

El Camino Real del Sellón

El Camino Real del Sellón sirvió durante muchos siglos de vía de comunicación para viajeros, ejércitos y comerciantes entre la costa central asturiana y León, a través de los concejos de Piloña y Caso. Nace en el puerto de Tarna, fruto de los caminos del Porma y del Esla, desciende por la orilla del Nalón y asciende hacia la Collada de Arnicio, en las cercanías del concejo de Piloña.

En Arnicio, el Camino Real abandona la cuenca del Nalón y entra en la del río Piloña, por el municipio de Caso, hasta la cara norte del Pico Facéu. Desde allí, el camino desciende hacia la cuenca del río de Friero, en cuya margen derecha se asienta la Venta de Friero. Durante el siglo XIV en Friero se encontraba la iglesia de Santa María de Friero, que fue trasladada en el siglo XVIII a la cercana aldea de Tozo.

Bordeando la ladera del Facéu, el camino continúa hasta La Llinar y desde allí desciende hasta La Llamosa, abocando de lleno en Sellón, donde las ruinas de su histórica iglesia presiden el valle del río El Infierno. Dejando atrás Sellón, el Camino Real pasa por Las Muezcas, para descender en dirección a Infiesto, la capital del concejo de Piloña.

El Parque Natural de Redes

Al sur del concejo de Piloña y muy próximo al Camino Natural se encuentra el Parque Natural de Redes, situado en el sector centro-oriental de la cordillera Cantábrica. Se trata de un territorio de montaña comprendido entre los concejos de Caso y Sobrescobio, que ocupa una superficie de unas 37.803 hectáreas. Su relieve es escarpado y abrupto, con variaciones de altitud que van de los 2.104 metros del Pico Torres a los 350 metros a la altura del río Nalón, en su punto más bajo.

Los recursos hídricos desempeñan un papel muy importante en el Parque, ya que en Redes nace el mayor de los ríos de todo el litoral cantábrico, el Nalón, cuya cuenca recoge las aguas de casi 4.900 kilómetros cuadrados. Los sustratos más blandos, como pizarras y areniscas, han permitido la incisión en el terreno de los cursos de agua para formar angostos valles, que se abren en las zonas más bajas de la cuenca dando lugar a la formación de amplias vegas.

La extensión de sus masas forestales lo convierten en el territorio más arbolado de la región, predominando los hayedos (Fagus sylvatica), que ocupan algo más de la cuarta parte del Parque. El resto de los bosques son principalmente robledales albares (Quercus petraea), abedulares (Betula celtiberica) y rebollares (Quercus pyrenaica). También es destacable la presencia del castaño (Castanea sativa), el acebo (Ilex aquifolium) y el tejo (Taxus baccata).

En el Parque Natural de Redes se conservan asimismo excelentes ejemplares de la fauna característica de la montaña asturiana. En su seno aún perviven el oso (Ursus arctos), el urogallo (Tetrao urogallus), el jabalí (Sus scrofa), el rebeco (Rupicapra pyrenaica parva), el corzo (Capreolus capreolus) o el venado o ciervo (Cervus elaphus). Entre los valores de Redes, hay que destacar sin duda la presencia de la vaca casina o asturiana de las montañas, una raza autóctona de la zona oriental de Asturias en peligro de extinción.

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