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Etapa 42: La Fregeneda - Vega Terrón

  • Etapa 42: La Fregeneda - Vega Terrón

El final del camino

La última etapa del Camino Natural Senda del Duero discurre inicialmente entre olivos y almendros, por un camino cómodo que se adapta a la ondulada orografía del terreno. En su último tramo constituye un verdadero balcón natural sobre los Arribes y la vertiente portuguesa, pudiéndose disfrutar de los cuidados campos lusos y de los cortados y fuertes laderas que se precipitan desde la llanura hacia las remansadas aguas del río Duero.

El Muelle Internacional de Vega Terrón supone el punto final a esta ruta que, durante más de 750 kilómetros, recorre algunos de losparajes más bellos de la meseta castellana y del norte peninsular.

Perfil MIDE de la Etapa La Fregeneda-Vega Terrón

En la fuente romana de La Fregeneda tiene comienzo la última etapa de la Senda del Duero, que conduce hasta el muelle fluvial de Vega Terrón, junto al río Duero y la frontera con Portugal.

Terraza junto a camino con gruesos ejemplares de olivo

El paisaje está dominado por los olivos, cuya floración, aunque humilde, cambia el habitual color verde oscuro de sus copas por un llamativo color crema. Gruesos troncos, retorcidos por el paso del tiempo, ponen de manifiesto que se está ante árboles centenarios.

El recorrido continúa hasta la Cruz del Canto y poco más adelante a una bifurcación, donde toma el camino de la derecha, la Calzada Vieja. La pista por la que discurre el camino es amplia, con numerosos ascensos y descensos para sortear las vaguadas existentes y salvar este ondulado del terreno, casi siempre poblado de olivos.

En el sendero de descenso a Vega Terrón con el Duero al fondo

En uno de los múltiples descensos la ruta llega hasta la carretera que lleva desde La Fregeneda hasta el puente internacional de Vega Terrón, que permite el paso a Portugal. Durante unos metros el trayecto discurre por esta carretera, cogiendo el primer camino que sale por la derecha, la calleja de Valicobo.

A medida que se avanza se observa una paulatina sustitución del olivo por el almendro (Prunus dulcis), árboles que, aunque de aspecto poco saludable con un porte algo añoso, ofrecen puntualmente sus cosecha de almendras, base de muchos dulces de nuestra gastronomía.

Junto a los almendros también es posible observar algunos pequeños bosquetes de enebros (Juniperus oxycedrus) y encinas (Quercus ilex). En los rastrojos o dentro de muchas fincas las ovejas también adquieren protagonismo, y su trabajo se puede observar en los terrenos limpios de hierba.

Mientras se avanza se observa cada vez con más nitidez al frente las verticales paredes y laderas que se desploman sobre el río Duero de la vertiente portuguesa. Entre almendros y escobonales (Cytisus sp.) la ruta avanza cómodamente por el camino hasta llegar a la finca Valicobo, que está vallada. Será necesario abrir una puerta metálica, que se volverá a cerrar una vez se haya franqueado. La finca está poblada de almendros en terrazas, por lo escarpado del terreno, que baja sin interrupción hasta las aguas del Duero.

Muy cerca de la puerta el camino realiza una fuerte revuelta (por la izquierda sale un camino, menos marcado, que no hay que tomar) para iniciar un pronunciado descenso. Desde este punto se obtienen unas espectaculares vistas del río Duero y de la ladera portuguesa de enfrente, poblada por viñedos, almendros y olivos. Se puede ver cómo en la vertiente vecina todos los terrenos siguen estando productivos y las fincas bien aradas y gradeadas, ofreciendo un fuerte contraste con el lado español, en el que muchas de las fincas están abandonadas y la actividad agrícola va siendo cosa del pasado.

El Camino desciende vertiginosamente, realizando numerosas revueltas, llegando hasta Valicobo, un cortijo con capilla que guarda una estrecha semejanza con las quintas de Portugal, hoy convertido en un centro de turismo rural, y desde donde existen unas magníficas vistas del puerto de Barca de Alba (Portugal) y del río Duero, frecuentado por piragüistas. En el puerto de Barca de Alba (Barca d’Alva en portugués) no será difícil ver atracado a alguno de los barcos que realizan los cruceros turísticos hasta la desembocadura del río, en Oporto, aprovechando la navegabilidad del río Duero.

Desde Valicobo el itinerario continúa descendiendo entre almendros, ahora por un tramo con firme de cemento. Al llegar a una curva de esta calzada se toma un camino que sale por la derecha. El paisaje de la campiña portuguesa y los cortados que se alzan sobre ella harán, sin duda, que se ralentice el paso para poder disfrutar con este espectáculo.

A medida que se desciende y se llega a la altura del cauce del río la vegetación se vuelve más densa, apareciendo especies típicas de áreas más termófilas o húmedas, como madroños (Arbutus unedo), sauces (Salix sp.), fresnos (Fraxinus angustifolia) o cornicabras (Pistacia terebinthus). Mientras, el río Duero se abre delante del camino, cada vez más cercano. Al final del descenso una puerta metálica da acceso al aparcamiento del muelle de Vega Terrón, en la confluencia del río Águeda con el Duero, final de la etapa y del Camino Natural Senda del Duero.

Desde su nacimiento en la Sierra de Urbión hasta Vega Terrón, la ruta recorre más de 750 kilometros, pasando por paisajes y lugares tan variados como los pinares de la sierra de Urbión, los sabinares y viñedos de la ribera del Duero, los campos de labor y regadío de Tierra de Campos o los encinares y olivares de los Arribes del Duero.

Información adicional

La Línea férrea fuente de San Esteban-Barca d’Alva

Clausurada en 1985, la línea ferrea fue una de las puertas más importantes de entrada desde la provincia de Salamanca a Portugal. Destaca en este trayecto el tramo comprendido entre la estación de La Fregeneda y el puente Internacional de Vega Terrón. Se trata de un itinerario declarado Bien de Interés Cultural y uno de los más bellos de los Arribes, contando con 20 túneles y 13 puentes de estructura metálica.

La verdadera dificultad de esta obra, inaugurada en 1887, radica en que salva un desnivel de 330 metros de altitud entre la de la última estación española, la de Valdenoguera, en el término de La Fregeneda, y la estación de Barca d’Alva.

Después de casi un siglo de servicio y tras su cierre, la desidia y el abandono ha hecho mella en este singular trazado, con sus estaciones en estado de ruina, mientras que los túneles y puentes cada vez están más deteriorados y en peligroso estado de conservación.

El muelle internacional de Vega Terrón

El Muelle de Vega Terrón es el puerto fluvial de La Fregeneda, junto a la desembocadura del río Águeda en el río Duero.

El muelle anterior, construido hacia el año 1860 para el transporte de mercancías, fundamentalmente productos agrícolas, tuvo, en sus primeros años, y hasta la construcción del ferrocarril a finales del sigo XIX, un importante tráfico.

El muelle actual construido en los años 80 para revitalizar la deprimida economía de esta zona fronteriza, pretendía aprovechar la navegabilidad del Duero para el tráfico de mercancías, al igual que se hace en Portugal. Sin embargo, su uso es escaso y sólo es utilizado por los barcos turísticos que realizan los cruceros hasta Oporto.

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