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Desarrollo Rural

Gestión sostenible de regadíos

Introducción

El regadío ha sido y sigue siendo uno de los pilares del desarrollo rural y de la seguridad alimentaria. Por otra parte, el regadío es un elemento básico de nuestro sistema agroalimentario.

La superficie regada en España supone un 14% de la superficie agraria útil. Pese a ser un porcentaje pequeño de la SAU, contribuye en algo más de 50% a la Producción Final Vegetal, en un 2,4 % al Producto Interior Bruto del país y emplea a un 4 % de su población ocupada.

El potencial productivo que supone nuestra superficie regada tiene como contrapartida el uso de un volumen importante de agua en un país con territorios donde esta es escasa. Como usuarios del 68 % del volumen total, el regadío se ve inmerso en la competencia con usuarios de otros sectores por un recurso escaso.

En el marco actual, una gestión sostenible de nuestros regadíos deberá basarse en unas prioridades similares a las planteadas en la Estrategia 2020, es decir:

  • Gestión inteligente: desarrollo de una economía basada en el conocimiento y la innovación.
  • Gestión sostenible: promoción de una economía que haga un uso más eficaz de los recursos, que sea más verde y más competitiva.
  • Gestión  integradora: fomento de una economía con alto nivel de empleo, con cohesión social y territorial.

Esta gestión sostenible debe conjugar la creación, en su caso,  de nuevas superficies con el mantenimiento y mejora de las estructuras existentes y el uso eficiente de los recursos empleados, todo ello en un marco sostenible, buscando los siguientes efectos.

 

Uso eficiente del agua

Racionalización del consumo de agua para riego mediante el uso de tecnologías más adecuadas.

El Sistema de Información Agróclimática para el Regadío (SIAR) ofrece infromación sobre las demandas hídricas de los cultivos bajo riego y en consecuencia para la optimización en el uso de recursos hídricos.

Mejora ambiental de las zonas de regadío

  • Evitando las filtraciones y escorrentías que produce el riego y que pueden ser fuentes de contaminación de las aguas subterráneas y de los cauces superficiales.
  • Evitando la sobreexplotación de los acuíferos y procediendo a su recarga forzada, cuando las circunstancias así lo aconsejen.
  • Manteniendo la fertilidad de los suelos de regadío y evitar su degradación.
  • Mantener y, en su caso, recuperando acuíferos y humedales.
  • Actuando contra la desertificación de ciertas zonas del país.
  • Preservando la biodiversidad de la flora y la fauna y del paisaje propios de los ecosistemas del regadío.
  • Cumpliendo con la normativa de protección medioambiental prevista en la legislación española y de la Unión europea.

Mejoras sociales

  • Mejora del nivel de vida de algunas zonas rurales deprimidas mediante la transformación de ciertas pequeñas áreas que permiten su puesta en regadío.
  • Fijación de la población rural por el efecto sobre la creación de empleo directo e inducido del regadío.
  • Formación y capacitación de los agricultores en técnicas de riego, para un mejor aprovechamiento del agua y de las nuevas tecnologías del regadío
  • Mejora ergonómica del trabajo en el regadío, introduciendo ahorro de trabajo y mejora de su calidad en la aplicación del riego mediante la automatización y la telegestión.
  • Contribución al equilibrio territorial mediante un uso adecuado de las infraestructuras.

Mejora de la productividad agraria

  • Consolidación del sistema agroalimentario español.
  • Diversificación de la producción agrícola.
  • Aumento de la productividad agrícola.

Coordinación entre distintas Administraciones y Departamentos

  • Coordinación de las distintas Administraciones ( General del Estado y Autonómica ) en la aplicación de los programas. 
  • Coordinación de las políticas agrarias, hidráulicas y medioambientales.

Para ello se prevén diferentes

Actuaciones

  • En regadíos que estaban en ejecución y se desarrollaban a través de planes coordinados. 
  • Para la mejora y consolidación de los regadíos existentes.
  • En regadíos sociales en áreas deprimidas en las cuales la transformación en regadío de pequeñas áreas es la única medida que puede evitar su despoblamiento.
  • En regadíos privados.

Además el Plan Nacional de Regadíos incluía:

Programa de Apoyo

que abarca los siguientes aspectos:

  • Seguimiento de los aspectos económicos, estructurales y medioambientales de la planificación.
  • Profundización en el conocimiento de la eficiencia de los sistemas de riego y drenaje, mediante la realización de estudios de evaluación.
  • Normalización del material de riego.
  • Formación de técnicos y regantes en el uso racional del agua y de los  sistemas de aplicación.

Muchas de estas actividades se desarrollan en el Centro Nacional de Tecnología de Riegos (CENTER).

El Plan Nacional de Regadíos, su aplicación y seguimiento, originaron la creación de bases de datos alfanuméricas y cartográficas que constituyen en sí una fuente de conocimiento sobre el regadío y el territorio rural.

El Ministerio se prepara a poner a disposición de los interesados a través del Observatorio Nacional del Regadío, el cual intenta ser una ventana a través de la cual, los ciudadanos puedan acercarse mejor a la realidad del regadío español.