Igualdad de género y desarrollo sostenible en el medio rural

    Las mujeres juegan un papel fundamental en el desarrollo sostenible del medio rural, ya que suponen un 49,15% de la población de las zonas rurales y ejercen funciones de vital importancia para el mantenimiento de la sociedad rural en el territorio. Los cambios estructurales del modo de vida agrícola acontecidos desde finales del siglo XX -desagrarización, pluriactividad, “desfamiliarización agraria”, etc.- han condicionado la permanencia de las mujeres en el medio rural, provocando su éxodo hacia zonas urbanas donde encuentran mayores y mejores oportunidades laborales. En el caso de las mujeres jóvenes con formación superior, a este fenómeno se le conoce como “huida ilustrada”. Esta emigración predominantemente femenina a los núcleos urbanos queda claramente reflejado en el índice de masculinización del medio rural, según datos del INE (2017) -un 103,42%, seis puntos por encima del índice nacional situado en 96,18%-.

    Según el  Real Decreto 895/2017, de 6 de octubre, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y se modifica el Real Decreto 424/2016, de 11 de noviembre, por el que se establece la estructura orgánica básica de los departamentos ministeriales, corresponde a la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal del Ministerio desarrollar las prácticas que promuevan la participación de la mujer y de los jóvenes en el desarrollo rural, en particular las relativas a la Ley 35/2011, de 4 de octubre, sobre titularidad compartida de las explotaciones agrarias, propiciando su plena incorporación, así como la jubilación anticipada en la actividad agraria.

    El Ministerio realiza una labor continua de estudio y seguimiento, de cara a valorar las iniciativas dirigidas a conseguir la plena equidad entre mujeres y hombres que viven en el medio rural, en consonancia con los objetivos recogidos en la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de hombres y mujeres y, en concreto, en su artículo 30 relativo al Desarrollo Rural. A continuación se exponen las actuaciones de diferente índole puestas en marcha desde el Ministerio:

    • Realización de estudios: se llevan a cabo diferentes estudios para conocer la situación de la igualdad de género en el medio rural de nuestro país, con el fin de elaborar un diagnóstico y realizar un seguimiento de la misma. Entre ellos destacan la publicación “Condiciones de vida y posición social de las mujeres del medio rural” (MARM, 2009), que es un estudio cuantitativo que profundiza en las desigualdades de género que existen en el medio rural, y el “Diagnóstico de la igualdad de género en el medio rural” (MARM, 2011).
    • Aplicación de la legislación europea y nacional a las diferentes actuaciones: se realiza un seguimiento de la legislación, para incorporarla en todo momento a las actividades que se llevan a cabo. A su vez, se hace una labor de vigilancia del cumplimiento de la legislación referente a la igualdad de género en el medio rural. Así mismo, se realizan propuestas de modificación legislativa y se articulan mecanismos para la consecución de la igualdad efectiva de género. Entre ellas destaca la Ley 35/2011, sobre titularidad compartida de las explotaciones agrarias
    • Gestión y financiación de actuaciones: se apoya la realización de iniciativas para favorecer la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el medio rural, como son las subvenciones y premios, tanto si son propias del Ministerio como si son puestas en marcha por otros organismos.
    • Dinamización, creación de redes y difusión: el Ministerio pone especial interés en favorecer la comunicación y el contacto entre los diferentes agentes implicados en la igualdad de género en el medio rural, a través de redes y grupos de trabajo. También se incluyen aquí actividades en el marco de los Planes y Estrategias en materia de Igualdad de Género del Ministerio, la Red Rural Nacional y el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades (IMIO). El Ministerio participa también en la organización y asistencia a jornadas y congresos sobre la promoción de las mujeres rurales -como es el caso del Día Internacional de las Mujeres Rurales, proclamado el 15 de octubre por las Naciones Unidas-.

    Por su parte, las Organizaciones de Mujeres Rurales están llevando a cabo una encomiable labor de movilización y concienciación social, trabajando para combatir las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres en el medio rural y promoviendo la incorporación de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad rural. En este marco de continua lucha por los derechos de las mujeres rurales surge la Mesa de Mujeres, una iniciativa de coordinación y cooperación entre los distintos agentes sociales y políticos implicados en materia de desarrollo rural e igualdad de género, que consiste en un espacio de encuentro para la elaboración conjunta de planes y estrategias, y que está compuesto por las principales organizaciones de mujeres rurales de ámbito estatal, las redes de desarrollo rural y el Ministerio.

    La problemática que se identificó en el “Diagnóstico de la igualdad de género en el medio rural” sirvió para establecer las bases de la política en materia de igualdad de género en el medio rural, según las siguientes premisas:

    • El mercado laboral: del medio rural sse caracteriza por una baja tasa de empleo, que se acentúa en el caso de las mujeres, una fuerte asalarización y una marcada terciarización. Existe una discriminación salarial de género, las mujeres están sobre representadas en los rangos salariales entre los 400€ y los 1.000€ mientras que los hombres lo hacen entre los 1.001€ y los 1.400€.
    • El mercado laboral del medio rural está caracterizado también por la segregación, tanto vertical como horizontal. En cuanto a la segregación vertical, las mujeres se concentran por lo general en las posiciones inferiores de la jerarquía laboral, y ocupan puestos de personal no cualificado y personal administrativo. Los hombres sin embargo tienen mucha más presencia en puestos de poder y responsabilidad. En cuanto a la segregación horizontal, aunque en ambos sexos el sector servicios ocupa a la mayor parte de la población (52,6%), en este sector se concentran en mayor medida las mujeres (78,5%) que los hombres (41%). Así mismo, las mujeres tienden a ocuparse en empleos tradicionalmente femeninos y los hombres en empleo tradicionalmente masculinos.
    • En el medio rural existe una marcada feminización de la asalarización y una masculinización del empresariado rural.
    • Las desigualdades observadas entre mujeres y hombres en el mercado laboral se acentúan al incrementar el grado de ruralidad.

    Por otra parte, el tiempo que invierten mujeres y hombres en realizar las distintas actividades cotidianas se distribuye de distinta forma. Las mujeres dedican más tiempo a actividades que tienen que ver con el trabajo doméstico y de cuidado, mientras que los hombres dedican más tiempo a las actividades extradomésticas. El incremento del tiempo que las mujeres invierten en tareas de cuidado y trabajo doméstico, los hombres lo invierten en ocio y tiempo libre. Esta distribución desigual de los tiempos de hombres y mujeres origina absentismo doméstico en el caso de los hombres y mayor dificultad para incorporarse al mercado laboral en el caso de las mujeres.

    También cabe destacar que el modo de vida rural es percibido como un modo de vida de mayor calidad que el modo de vida urbano, por lo que vivir en el medio rural parece ser una opción elegida por la población y no impuesta por otras condiciones sociales o económicas. Por otro lado, en cuanto a la percepción de la población rural de las infraestructuras y servicios, la mayor parte de las personas entrevistadas cree necesaria una mejora, lo que ayudaría a mejorar su calidad de vida.

    Por último, la presencia de estereotipos y roles de género y su influencia en las desigualdades de género muestran que el sistema patriarcal sigue muy presente en la población rural y esto tiene una gran influencia en los ámbitos analizados. En líneas generales, se acepta que las mujeres ejerzan el rol productivo, siempre y cuando no abandonen el rol doméstico/familiar.

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