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Desarrollo Rural

Bosques españoles y su evolución

Localización de los árboles de una parcela del IFN

En el año 1998 se publicaron los resultados para el conjunto de España del Segundo Inventario Forestal Nacional (IFN2). La información así presentada, disponible en sistema imprenta e informático, es muy considerable e interesante y muestra con gran precisión y claridad la situación y características de los ecosistemas forestales arbolados españoles, superando ampliamente la expuesta en el Primer Inventario Forestal Nacional de 1975.

Existen muchos posibles y muy diversificados usuarios de las estadísticas forestales válidas cuyas necesidades de información quedarán sin duda satisfechas consultando la base de datos que constituye el IFN2. Una parte importante de dichos datos es muy especializada y de comprensión y uso restringido, pero hay otra más accesible sin dejar de ser atractiva para cualquier persona interesada en el estado y evolución de los montes españoles.

Los ecosistemas forestales de España ocupan algo más de veintiséis millones de hectáreas (26.280.281 ha), de las cuales casi quince millones (14.717.898 ha) están arboladas y unas doce (11.562.382 ha) desarboladas, que suponen respectivamente el 29% y el 23% del territorio nacional. Tienen parecida extensión los bosques de coníferas que los de frondosas (5,7 y 5,2 millones de hectáreas, respectivamente) mientras que los mixtos pueblan algo menos (3,9 millones de hectáreas).

La provincia con mayor extensión de monte arbolado es Cáceres, seguida de Badajoz, Cuenca y Huelva, siendo las de menor Almería, Alicante y Las Palmas.

El número de árboles de altura superior a 3 metros y diámetro de tronco superior a 7 centímetros -pies mayores en las tablas- es en España de 4.525 millones, por lo que nos tocan unos 110 pies a cada ciudadano, llegando con los pequeños -pies menores- a 125 por cabeza. La provincia con mayor cantidad de este patrimonio es Lleida, seguida de Girona, Barcelona y Navarra, siendo las últimas en esta lista Sevilla, Valladolid, Alicante y Las Palmas.

La biomasa arbórea total suma 683 millones de metros cúbicos siendo la de mayor volumen Navarra, continuada por A Coruña, Asturias, Lugo y Lleida, y las de menor Almería, Alicante y Las Palmas.

Entre los árboles del grupo frondosas la especie con mayor presencia en cabida es la encina (Quercus ilex), seguida del roble negro o rebollo (Quercus pyrenaica y Q. pubescens), el eucalipto (Eucalyptus spp.) y el alcornoque (Quercus suber); en cantidad de pies mayores primero está la encina y después el rebollo, el haya (Fagus sylvatica), los quejigos (Quercus faginea y Q. canariensis), los robles (Quercus robur y Q. petraea) y los eucaliptos; y en biomasa arbórea la que más tiene es el haya, y a continuación la encina, los robles, los eucaliptos, el rebollo y el castaño (Castanea sativa).

En lo que respecta a las coníferas la especie de mayor ocupación territorial es el pino carrasco (Pinus halepensis), seguida de los pinos pináster (Pinus pinaster), silvestre (P. sylvestris) y laricio (P. nigra); la de mayor cantidad de pies mayores el pino silvestre, continuando después el pino pináster, el pino carrasco, el pino laricio y el pino insigne (Pinus radiata); y la de mayor biomasa arbórea el pino pináster y luego están el silvestre, laricio, carrasco e insigne.

Los crecimientos anuales de madera de toda España sobrepasan algo los treinta millones de metros cúbicos (30.088.557 m3), figurando en primer lugar por su cantidad la provincia de A Coruña, seguida de Asturias, Lugo, Navarra y Pontevedra; de este crecimiento más de la mitad se debe a cuatro especies -el eucalipto y los pinos silvestre, pináster e insigne- de las cuales tres tienen como vocación principal, y con ese objetivo se gestionan, el producir madera. De este incremento de biomasa menos de la mitad se aprovecha mediante cortas, constituyendo el resto unas reservas de capital bosque cada vez mayores con la consecuente importante acumulación de carbono, que se detrae de la atmósfera.

Además de toda esta información, que podríamos llamar productivista, facilita el IFN2 otra más relacionada con la selvicultura, la sanidad, la ecología y la capacidad de protección de los bosques, que también tiene muchos posibles usuarios.

Pero el inventario forestal nacional no se ha rematado con la publicación de todos estos datos. Con el paso del tiempo la naturaleza cambia, y asimismo lo hace nuestra percepción de ella, dejando pronto obsoletos los pasados proyectos y forzándonos a diseñar otros nuevos en los que, sin despreciar los factores ya admitidos, se amplíe el campo de observación a los relacionados con los recientes objetivos y necesidades. Un nuevo ciclo del inventario forestal nacional, el tercero, se está desarrollando ahora y habrá abarcado toda España en el año 2007. Este nuevo ciclo ha ampliado notablemente la cantidad de parámetros de los montes objeto de investigación, introduciendo aspectos como la biodiversidad, el paisaje, el desarrollo sostenible, la valoración integral, el recreo, el hábitat, la socioeconomía y otros que en anteriores inventarios o no se estudiaban o se hacía muy someramente. Así pues, la información que suministra el IFN3 es mucho más amplia, útil y perfecta que la de anteriores inventarios, y está ya disponible para los interesados la correspondiente a casi todas las comunidades autónomas a excepción de parte de la Comunidad Valenciana (provincias de Valencia y Alicante) y toda Andalucía..

Gracias al diseño de este nuevo ciclo del inventario forestal nacional la comparación con el anterior es sencilla y segura, cosa que no ocurría entre el IFN2 y el IFN1. Así, hemos podido estudiar con gran precisión la evolución de los montes en las zonas ya inventariadas y obtener un conjunto de conclusiones, siendo las siguientes las más interesantes:

  1. Se detecta un notable aumento de la superficie de monte arbolado a costa de una disminución de la del desarbolado y cultivo.
  2. La biomasa arbórea existente en los montes es ahora mucho mayor que la que mostraba el IFN2, tanto en valores absolutos como en valores por hectárea.
  3. En las provincias cantábricas la expansión del eucalipto ha sido espectacular a pesar de que cada vez se corta más madera de dicha especie.
  4. Las frondosas autóctonas (robles, castaño, haya, quejigos, etc.) han crecido considerablemente tanto en superficie como en biomasa.
  5. La cantidad de árboles de grandes dimensiones se ha incrementado mucho pero, en cambio, hay ahora menos pies pequeños que hace 10 años.
  6. En general los bosques españoles están en la actualidad igual o más sanos que antes.
  7. Prácticamente todos los indicadores de desarrollo sostenible muestran una evolución positiva de los montes españoles.
  8. Los valores de las cortas obtenidos por comparación de este inventario con el segundo son superiores a los mostrados en las estadísticas oficiales elaboradas por el MAPA. Una fracción importante de dichas cortas no se saca de los montes y queda allí para bien: protección de la biodiversidad y retención del carbono, para mal: peligro de incendios y facilidades a las plagas.