Caldera de Taburiente: Características naturales

Mar de nubes dentro de la Caldera de Taburiente. J.S.Socorro

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    La Caldera: una estructura singular

    La Caldera de Taburiente es una inmensa depresión, de las mayores del mundo en su tipo, de origen erosivo y rodeada por un circo de cumbres de 8 km de diámetro, en el que se encuentran las mayores altitudes de la isla: El Roque de los Muchachos (2.426 m), Pico de la Cruz (2.351 m), Piedra Llana (2.321 m), Pico de la Nieve (2.236 m), Punta de los Roques (2.085 m), etc. Desde estas alturas, el relieve se desploma hacia el interior de la Caldera en escarpes casi verticales de no menos de 800 m, hasta alcanzar la cota de 430 m sobre el nivel del mar en su parte más baja, lo que supone unos desniveles cercanos a los 2000 m.

    Por el suroeste la Caldera de Taburiente se abre hacia el mar a través del Barranco de las Angustias, desagüe natural de los numerosos arroyos del parque. Al sur, encontramos el collado de La Cumbrecita (1.310 m), cabecera del Valle del Riachuelo, antiguo desagüe de la Caldera. El Parque engloba también la ladera sur del Pico Bejenado y parte del Valle del Riachuelo.

    El interior de la Caldera se encuentra surcado por innumerables y profundos barrancos de impresionante belleza y sugerentes nombres (barrancos de las Través, Bombas de Agua, Hoyo Verde, Los Cantos de Turugumay, Verduras de Alfonso, Los Guanches, Altaguna, la Faya, Rivanceras, Huanauao, etc.) que confluyen en los dos principales, Taburiente y Almendro Amargo, cuya unión en Dos Aguas dará lugar al Barranco de las Angustias. Entre ellos, como mudos testigos de la erosión aparecen numerosas crestas y roques, (enormes agujas que se elevan hacia el cielo) entre los que cabe destacar por su belleza el Roque Idafe y el Roque del Huso.

    Las lavas más antiguas de La Palma

    Este Parque Nacional presenta unas formaciones geológicas de alto interés, donde afloran las lavas más antiguas de La Palma, componentes del complejo basal: lavas almohadilladas, magmáticas plutónicas, diques basálticos y aglomerados, hasta las series más modernas de las paredes más verticales: coladas, conos volcánicos, diques de basalto recuerdo de las antiguas chimeneas y restos de erupciones explosivas por acumulación de piroclastos de llamativos colores, sobre las que se apoyan algunos roques fruto de avalanchas.

    La Caldera muestra buena parte de la historia geológica de La Palma. Este hecho la ha convertido en un lugar excepcional para la realización de numerosos estudios. Por ello, siempre ha despertado un gran interés entre los científicos de todo el mundo y en especial entre los geólogos. El primer gran geólogo que visitó La Caldera fue el alemán Leopoldo Von Buch, en el año 1825, basando sobre ella la teoría de los cráteres de elevación, popularizando entre la comunidad científica internacional la denominación de "caldera" para todas las estructuras volcánicas de similares características.

    El origen de la Caldera

    La teoría de formación de la Caldera más antigua se conoció como "Hipótesis de Levantamiento". Según esta teoría la Caldera se formó debido al fuerte empuje que el magma profundo ejerció sobre unas coladas levantándolas y fracturándolas.

    Al desaparecer el empuje, la zona central se desplomaría dejando un enorme hueco.

    A mediados de los años 80, se elaboró una teoría basada en grandes períodos de actividad magmática intercalados con períodos de erosión del agua y pequeños desprendimientos.

    En los años 90 las teorías que se emiten explican la formación de la Caldera debido a grandes deslizamientos por efecto de la gravedad, completada con el efecto erosivo de las aguas. Esta teoría la atestiguan los continuos desplomes que han ocurrido en los últimos años, algunos de ellos de considerable magnitud.

    El agua: principal protagonista

    En el interior de la Caldera abundan fuentes, manantiales y cascadas de gran belleza, algunas de ellas como la de La Desfondada de hasta 150 m de altura. De menor tamaño, pero con mayor caudal, es la cascada del Hoyo de los Juncos. Varios barrancos constituyen cursos permanentes de agua, algunos de cierta importancia como el de Taburiente y el del Almendro Amargo. Las aguas del Barranco de Rivaceras, que nace en áreas del complejo basal, presentan un fuerte color amarillento-pardo debido a sus aguas ferruginosas, que al depositarse forman magníficos contrastes de color como en la Cascada de Colores.

    Los cambios que se producen en el interior por efecto de la erosión son muy patentes a simple vista. Desaparecen cascadas, aparecen otras nuevas, los desprendimientos son constantes

    Con más de 70 manantiales y galerías, el caudal de la Caldera es considerable. El agua ya no corre permanentemente por el barranco de las Angustias, como en la época de la Conquista, cuando se llamaba río Ajerjo. Mucho antes, una red de canales, acequias y tuberías la recoge para su aprovechamiento como agua potable o regadío.

    El clima está condicionado por la altitud

    El Parque Nacional tiene un clima de tipo mediterráneo, pero matizado por la latitud, altitud y orientación. Los principales factores que determinan el clima de La Palma son, además de su latitud, el sistema de circulación de los vientos alisios, el relieve, la cercanía del continente africano y la corriente fría del Atlántico.

    Dentro del Parque podemos encontrar ligeras variaciones climáticas en función de la altitud: en la zona baja (400-800 m) no hay heladas, llueve poco y casi nunca tiene nieblas; en la zona media (1000-1500 m) domina un clima más contrastado en temperaturas, aunque nunca suele helar y presenta abundantes nieblas; por encima de los 1.500 m son menos habituales las nieblas y las temperaturas son más frescas; por encima de los 2.000 m suele nevar todos los años en invierno y, a veces, se produce el fenómeno de la cencellada debido a los vientos del norte, que no traen nieve sino hielo, y en esos días se pueden alcanzar los 10ºC bajo cero.

    El mar de nubes cubre por entero a la Caldera

    La cumbre se caracteriza por la baja humedad relativa y las lluvias torrenciales en otoño e invierno, y luego períodos de gran sequía

    Un paisaje de contrastes

    El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente se encuentra en un ambiente espectacular. En el interior de la Caldera, en sus profundos barrancos, enhiestos roques y verticales paredes, crece un universo vegetal y animal único en el mundo. Todo ello es motivo más que suficiente para exigir su protección y conservación.

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